Paul Guillman tu te metes, tu te sales

Los artistas y los deportistas no deberían meterse en política. Y cuando se meten deben ser conscientes y aceptar las consecuencias de su decisión.

Los políticos buscan cantantes, actores, ciclistas y futbolistas famosos para aprovechar en su beneficio -el de los políticos- la influencia que ejercen sobre sus miles o millones de fans. Después, cuando la fama se acaba, los dejan abandonados a su suerte. ¿Cuantos artistas y deportistas han fallecido enfermos y sumidos en la pobreza sin que los políticos a quienes apoyaron muevan un dedo para ayudarlos? Decenas. Por lo menos en Colombia.

Así como no es buena idea mezclar fútbol, religión y política tres pasiones inmanejables especialmente cuando están juntas, tampoco es conveniente, para artistas y deportistas mezclar su fama y prestigio con la política pues lo primero que ocurre es que los fans se dividen, pelean entre ellos y poco a poco terminan alejándose, huyéndole a la radicalización.

Eso no parece entenderlo el rockero venezolano Paul Guillman, declarado seguidor del chavismo, quien acaba de ser excluido por la alcaldía de Bogotá de la edición 23 del Festival de Rock al Parque, que se realizará del 1 al 3 de julio, alegando razones de orden público.

“En los últimos días se creó una campaña de desprestigio contra la participación del artista en Rock al Parque, lo cual pone en riesgo el buen funcionamiento del festival y la seguridad de quienes participan en él, de los artistas y del público”, indica en un comunicado el Instituto Distrital de las Artes de Bogotá responsable del evento.

Según me explicó un vocero autorizado, a la Alcaldía de Bogotá y al Instituto llegaron amenazas de boicot al festival si no se excluía a Guillman de la programación y, considerando que a Rock al Parque suelen asistir unas 200 mil personas la organización optó por no correr el riesgo.

La exclusión de Guillman generó una furiosa reacción del gobierno de Venezuela a través de su Cancillería informa el diario El Espectador de Bogotá lo cual le da la razón a quienes se oponen a la presentación del artista a quien consideran un defensor de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y demás chavistas que no sólo tienen al pueblo venezolano en la miseria sino que se han convertido en una dictadura que desconoce los derechos humanos.

Los colombianos y los exiliados venezolanos residentes en Colombia ven en Paul Guillman un representante de la dictadura de Maduro y aprovecharon el anuncio de su participación en Rock al Parque para manifestar su descontento.

Guillman, que califica como antidemocrática la decisión de la Alcaldía de Bogotá de excluirlo del festival para evitar que los enfrentamientos que hoy son cosa de todos los días en las calles de Caracas se trasladen al Parque Simón Bolívar, debería entender que su postura política tiene consecuencias y autoridad para exigirle a las autoridades colombianas el respeto a la democracia que no le exige al gobierno de su país.

Señor Paul Guillman, como decían las abuelas, tu te metes, tu te sales.