DEL CUADERNO DE ARTURO

(Hallado en un hotel, Provincia de La Pampa)

Circuito maldito que no cesa de volver en las generaciones.

Mi tío con mi padre, mi padre conmigo. Yo con mi hijo.

Estoy convencido de que se repetirá.

Cuando él (mi hijo) me responde con filo y punta, cortante, el vínculo se resiente y a mí, me duele mucho. Pretende ser el portador de la verdad y así me retrotrae a mis propias explosiones frente a mi padre, quien con la misma obsesión quiso hacerle guerra al hermano del padre, su tío paterno.

Alejamientos ofuscados que provoqué una y otra vez: no te veo más

La ilusión de identidad por oposición duelen con cada quiebre.

La elección de la lejanía física como si fuera la única modalidad.

No tomé un avión y mi hijo no partió. Exilios forzosos con parte del alma partida.

Resquebrajamientos que dejan fisura, no se restaña con nada.

Recuerdo: mi padre se tuvo que ir de la ciudad para soportar que el hijo de este mismo tío no lo invitara al casamiento. Iría a quedar solo porque todos los parientes iban a la fiesta. Nos obligó a mi mamá, hermano y a mí a emprender vacaciones forzadas. Partimos a su ciudad natal, Rosario. La pasamos mal. Una tormenta nos arruinó el paseo al túnel subfluvial, atracción de aquellos años; una pinchadura de neumático nos tiró a la vera de una ruta en un marzo hipercaliente, allí me bajé para tomar aire y me picó una abeja la palma de mi mano. Aguijoneado. Horadado en la ruta.

Mi casamiento fue tortuoso, lleno de peleas con mi padre. A punto de suspenderse más de una vez. Fue una pena no haberlo hecho. Tanta pelea me impidió ver con quien me casaba. Me perdí de escuchar los consejos de mi padre. Poco después serían palabras póstumas.

Ahora mi hijo pretende escapar de mí y se enoja.

Maldito hilo conductor entre generaciones: el dinero.

El tío era capitalista de mi padre, yo veía en mi padre al millonario avaro para con mis necesidades, mi hijo reclama dinero de alimentos a través de un abogado.

La palma de mi mano, palmario recuerdo de la postura de quien mendiga. Todos mendigos y ricos opuestos en la trama de reclamos.

De generaciones a degeneraciones.

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