Lo que pudo ser… y será

Yo sabía que tarde o temprano lo harías. Está en tus genes ser así y no puedes evitarlo… por mucho que intentes ocultarlo. Está arraigado a ti y estás hecho a ello. Te preguntaría por qué pero me intriga más saber si te va bien así.


A estas alturas sigo sin comprenderte. Tanta energía invertida de forma negativa. ¡Cuánto potencial desperdiciado!

Si quisiera responder a la primera pregunta, por qué, intentaría entender de dónde vienes. Resulta que es de una sociedad basada en la cultura de los cobardes, cómodos y adormecidos y es ahora cuando empezamos a ver las consecuencias de haber permitido ser parte de un sistema en el que la preocupación por inventar, o incluso intentarlo, no era bien recibido. Te lo han puesto tan fácil que tu único deber era seguir el camino marcado… pero claro, en el momento en el que algo se sale de “lo normal para ti”, puede hacerte saltar. Como así lo has hecho ahora.

Sin complicaciones no hay motivaciones y sin motivaciones no hay progreso.

Es complicado, pero quiero que sepas que se puede saltar, yo tuve que hacerlo, si quería vivir de verdad. Si te decides a dar el paso adelante, verás que pocos serán los que te quieran acompañar por esa travesía fatigosa, solitaria y hasta a veces infinita. Pero creeme, se puede. ¡Y merece la vida!

La primera duda que me hice al saltar fue ¿qué estoy buscando? “Libertad”. ¿Para qué? “Para poder decidir cual es el futuro que quiero construir y el futuro que quiero vivir”. ¿Me merecerá la pena? “Me replanteo la pregunta y la respuesta, no me perdonaría no intentarlo.” ¿Y si fracaso? “Aprenderé y lo volveré a intentar.” ¿Cometeré algún error? “No hacerlo sí que sería fracasar.”


Entiende, amigo mío, que a pesar de que tú te cierres en tu ser y me digas que no será posible, que es demasiado complicado, que me supera y por lo tanto que mejor me quede como estoy, siempre te voy a responder, con una sonrisa, que ya verás que sí. Que lo conseguiré y que además, me encantaría encontrarte en mi nuevo camino, y que cuando eso pasara, te daría mi mano para que me acompañaras por él. O yo por el tuyo. O construir uno juntos.


La época de la negación se acabó, la época del inmovilismo pasó, la época de los egos se extinguió. ¡Viva la era del desarrollo, de la creación y del futuro incierto pero apasionante! Esa era que tú no me impedirás vivir y en la que yo siempre te estaré esperando, con la ilusión de que vengas a aportar todo lo que el pasado estructurado no te permitió alcanzar.

Por último, no entiendas esto como un salto al vacío o una ruptura con nuestros orígenes, de hecho, si echáramos la vista atrás, más allá de lo que nuestra memoria pueda recordar, llegaríamos a un momento donde juntos éramos invencibles, en un lugar donde todos deseaban llegar para ser parte de lo que allí sucedía. Un lugar libre e ingenioso en el que la mediocridad era apartada para que en su lugar florecieran las ideas que cambiarían aquel mundo. Como así acabaría ocurriendo.

No sueño con lo que pudo ser… me ilusiono por lo que será.

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