No, no todo es lo que parece.

Hay un buen número de personas por las redes que, cuando por desgracia en algún lugar del planeta se comete un atentado, escriben lo primero que les viene a la cabeza y automáticamente culpabilizan en todo caso a la persona que aprieta el gatillo o se inmola en el lugar, sin pensar que detrás hay gente que les está amenazando con matar a sus familias si ellos no cometen tal acto bárbaro. Las responsabilidades hay que buscarlas un poco más arriba.

El caso del Boko Haram, la formación terrorista más sanguinaria del planeta, utiliza a mujeres y a niños que en un primer momento son engañados o bien secuestrados, para después ser violados, amenazados y coaccionados para que maten, por lo tanto en ese caso hablamos de víctimas del terrorismo. ¿Es acaso un niño de 6 años que se inmola en un centro comercial concurrido un terrorista? ¿En serio?

El terrorista de verdad es el que los somete, abusa de ellos y los coacciona para cometer una salvajada de proporciones catastróficas, y a ello contribuyen los cínicos ataviados con corbata y traje del primer mundo, que hacen la vista gorda e incluso de forma directa e indirecta facilitan su financiación para que sigan portando armas, secuestrando, violando y utilizando a terceras personas para matar.

Recuérdenlo bien antes de escribir comentarios insensatos.

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