Por qué las tapas son una engañifa — y lo sabes

La más célebre tapa española, la croqueta de cocido de bar.

Las tapas, ¡oh, las tapas! España es España por las tapas. Las comemos, las pedimos, exigimos que nos las den gratis, pero que nos cobren el tercio a 1€ IVA incluido.

Algo falla en la ecuación, la verdad.

España tiene una gastronomía muy buena. Particularmente, no soy nacionalista con el comer, puesto que considero que hay grandes comidas en el mundo que nos estamos perdiendo. El problema es que las tapas están perjudicando más que beneficiando a nuestros pequeños comercios, y lo peor es que cada vez exigimos más. Más cantidad, y más calidad.

Cualquier bar ahora debe ser un gastrobar. Debe ser que un gastrobar es como un bar refinado, pero el caso es que a un restaurador no le puede salir rentable cobrarte a 1 euro el botellín y ponerte un trozopán con algoncima. No, no puede ser rentable para el que te lo sirve. El problema es que algunas ciudades como Granada viven del reclamo de sus “increíbles” tapas, y posiblemente es lo que las está matando, tanto a ellas como a sus propietarios.

La tapa, fuera de la leyenda de que se utilizaba para “tapar” el efecto del alcohol y dar algo de sustrato a la bebida, no debería ser algo elaboradísimo. Es lógico que un bar te ponga unas patatas fritas, o unos cacahuetes, frutos secos o aceitunas para acompañar una bebida. Lo que es incomprensible es que por los 2,50€ que cuesta una bebida de media te pongan un huevo frito con reducción de Pedro Ximénez y foie.

Ojo, nosotros encantados, pero solo la elaboración de ese plato ya vale más de 2,50€. Otros lugares han optado por la siguiente opción: te pongo tapa, pero te cobro 5€ por una jarra de cerveza, que vienen a ser los 3€ de una jarra más los 2€ de la elaboración de la tapa — que suele ser muy económica, pan, jamón serrano económico, huevo, lacón, derivados del cerdo, patata, etc — .

No obstante, esto perjudica a los sitios que pretenden diferenciarse. Véase restaurantes o bares/restaurante que sirven comida de mucha calidad -y efectivamente la cobran-. Evidentemente, nadie te va a poner de tapa una ración de ibérico. El problema es que pensamos que deberíamos comer con las tapas. Y en realidad esto no es así: la tapa es un acompañamiento y la ración debería ser aquello que nos da de comer. Pensamos que por menos de 10€ deberíamos salir rodando, y eso es sin duda un error mayúsculo. Salir rodando no debería ser el objetivo de ir a tomar unas tapas.

Por otro lado, en España creemos que estamos haciendo un favor a nuestra gastronomía ofreciendo tapas para comer a los turistas, cuando lo que estamos provocando es un bumerán de efectos incontrolables. Es como cuando cobramos una Paella a 15 euros por cabeza y servimos un arroz entero de color amarillo con “cosas”. Los guiris se acostumbran a eso y no aceptan algo mejor, ni mucho menos pagar por algo que saben que en otro sitio se lo darán gratis. Si ofrecemos tapas gratuitas estamos matando los pequeños comercios, ya que es enormemente caro dar comida gratis. Y no solo por el coste de la comida, sino la mera mano de obra empleada en servir bebidas -que tienen un margen bajo- y comida gratis -que baja aún más dicho margen-.

¿Te parecería bien que dieras de comer a una persona por tan solo 5 euros por tomarse dos cervezas? Estoy seguro de que no. Por tanto, la próxima vez que exijas una tapa, piénsatelo dos veces. Y paga la ración, que no es tan cara.