El ingrediente principal es el amor

De chica recuerdo mirar a mi mamá mientras cocinaba y preguntarle “Mami, ¿por qué es tan rica tu comida?”, su respuesta era siempre la misma “por que todo lo hice con amor”.

De seguro en aquel entonces decía para mis adentros “que tontería, un pollo con sabor a amor” y me reía… Pero con el paso de los años uno logra entender la importancia de sazonar con amor todo lo que hacemos.

Antes se le dedicaba tanto tiempo y esmero a la hora del almuerzo, la mamá, la abuela, las tías, todas se repartían tareas y se ayudaban para elaborar la obra de arte del día. Ponían todo el empeño y dedicación para alcanzar la excelencia hecha comida.

Y ni hablar si era para algún cumpleaños o para la época de Navidad en la que la familia se juntaba alrededor de una mesa larga a hablar, agradecer y reírse a carcajadas.

Hoy día quizás por el apuro, por el estrés, o vaya uno a saber por qué, no apreciamos el valor de ese ingrediente. Estamos tan sumergidos en nuestro mundo que nos olvidamos de que no somos el eje de la Tierra, por lo tanto no gira alrededor de nosotros.

Damos importancia a cosas que realmente no la tienen, y dejamos de lado aquello que debería de ser prioridad. Tomarte el tiempo necesario para disfrutar tu café por la mañana, sentarte a la mesa para almorzar con tus padres o tu pareja, guardar en tu mente y corazón, y no en el celular, cada logro de tus hijos…

Ahora que vivo lejos entiendo realmente el significado de usar el amor como componente principal. Y no hablo exclusivamente de la comida, si no de la vida en sí.

Ahora que estoy casada y tengo una casa, un marido y mascotas a mi cargo entiendo aquello de “por que todo está hecho con amor”, por que si no tengo amor, de nada me sirve…

Momento reflexivo del día, que tengan un gran jueves!

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    Rita Fernández Méndez

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    “Yo siempre quise agradar a la gente. Por eso, doy gracias a Dios por esa maravilla que es el don de escribir.” Ana Frank