Preguntarle a un venezolano: “¿Cómo estás?”

Preguntar “¿cómo estás?” se ha vuelto otra parte del saludo, se ha fusionado con el hola y a pasado a ser insignificante, simplemente un conjunto de palabras más que se pronuncian únicamente por cortesía y no por querer saber realmente como está la otra persona.

Y al igual que la pregunta es mecánica, la respuesta también lo es. Nos hemos acostumbrado a responder “bien” de manera automática porque sabemos que generalmente quien lo pregunta no desea profundizar el tema; nos limitamos a resumir todos los aspectos de nuestra vida en una palabra de cuatro letras, pero muchos no se imaginan todo lo que esta puede contener.

Tristemente para los venezolanos un estar “bien” se ha vuelvo un resumen de “estoy vivo” y aunque sí, estar vivo es más que suficiente, estar vivo no es el equivalente a estar bien.

Un “estoy bien” de un venezolano común, que vive hoy en día en su país es una manera de decir “hoy sobreviví”, es una síntesis de: hoy poco o mucho pude comer, hoy si tengo agua, hoy si hay electricidad, hoy no me asaltaron, hoy pude salir de mi casa, hoy la empresa en la que trabajo no cerró, hoy la lucha por recuperar mi libertad, calidad de vida y el país que conocía y merezco sigue en pie.

Porque cuando le preguntas a un venezolano ¿cómo está? y te responde “estoy bien” lo que en realidad quiere decir es: “estoy luchando por estar bien”.

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