WhatsApp blinda su servicio con el cifrado completo de mensajes, pero hay truco


Los mil millones de usuarios de WhatsApp han visto el mensaje que aparece en las conversaciones que tienen dentro de la aplicación: “Las llamadas y mensajes enviados a este chat ahora están seguros con cifrado de extremo a extremo”. Es el texto que la compañía mostró a sus usuarios para informarles de que todos los mensajes, incluyendo fotos, vídeos y audio que se envíen a través de la app están protegidos de ojos ajenos.
Esto significa que nadie, salvo el emisor y el receptor, podrán ver el mensaje que se envía mediante tecnología de cifrado de extremo a extremo (End-to-end encryption o E2EE); ni la propia compañía, propiedad de Facebook, puede conocer el contenido aunque pase a través de sus servidores.
Hasta ahora, los mensajes se cifraban durante el envío del mismo, pero con este cambio WhatsApp lo hace antes en el propio teléfono emisor llega a sus servidores de igual forma y únicamente el receptor es capaz de verlo.
El cifrado de extremo a extremo funciona mediante claves de encriptación que solo son conocidas por los participantes en una conversación; es un proceso que se realiza de forma imperceptible para el usuario, pero estos siempre puede verificar la seguridad del cifrado utilizando un conjunto de doce códigos de cinco números cada uno que tiene cada conversación. Basta con que emisor y receptor verifiquen que los números son iguales en ambos teléfonos para saber que la conversación es segura. WhatsApp incorpora un código QR en esa misma pantalla para simplificar el proceso.
Las implicaciones de este cambio en una de las aplicaciones más utilizadas del mundo son muy importantes de cara a blindar la seguridad y privacidad de sus usuarios no solo ante ciberdelincuentes, sino también ante los gobiernos. La llegada de esta nueva característica de seguridad viene en un momento de mucho debate por el caso del FBI contra Apple, que se negó a desbloquear un iPhone de uno de los terroristas del atentado de San Bernardino (California) el pasado año.
Apple alegó que instalar una puerta trasera en ese dispositivo sentaría un peligroso precedente en el ámbito de la protección de datos. El FBI por su parte, consiguió hackear el teléfono sin la ayuda de la compañía. Esta guerra ha hecho que muchos fabricantes y desarrolladores se planteen la necesidad de proteger todavía más la privacidad de sus usuarios con medidas de encriptación de datos privados.
Pero si leemos la letra pequeña en las condiciones de servicio de WhatsApp, se tiene claro que la compañía conserva en sus servidores los números de teléfonos, así como la fecha y hora de los mensajes que se envían para ponerlos a requerimiento de las autoridades si lo solicitan, suavizando mucho su postura en cuanto al debate de la privacidad de datos.
En definitiva, el cifrado de WhatsApp tiene truco: no lo encripta absolutamente todo y guarda datos en sus servidores.