Júpiter.

La esperanza de un mundo mejor, las grandes obras son actos de simples mortales que se decidieron a permanecer en la inmortalidad. Los sonidos son como aquella expresión del alma que se niega a vivir en el silencio y la inmundicia, la grandeza está en todas partes a la espera de ser admirada.

El alma de grandes y pequeños, con ese impulso nato de trascender se subleva ante la mundanidad como un grito desesperado de sufrimiento, algunos solamente son los capaces de escuchar esa voz interna, renunciando a toda opulencia y superficialidad.

Dichosos los no sordos, pues poseen la extraña e inusual capacidad de admirar y reconocer la grandeza de los espíritus, las almas, la creación, la vida y en si misma la existencia.