El mundo sigue loco

“Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino." – Victor Frankl, El hombre en busca del sentido

Ay la humanidad. Tan llenos de mística y de instintos animales a la vez. En estas épocas donde la crisis migratoria toma espacio en los noticieros, la gente se sorprende de lo que pasa allá afuera y yo me sorprendo de lo poco que sabemos del mundo y sus penurias. Los cubanos tienen años de estar entrando por la frontera sur de Costa Rica, trasladándose hacia el norte. Así como asiáticos, africanos, haitianos, y hasta costarricenses que se embarcan en el sueño de una vida mejor – la vida es sueño – motivados por el hambre, la guerra, la prisión a su libertad de expresión, la ambición o la idea de que el zacate es más verde allá en el norte. Parte de mi familia radica en la zona sur del país y desde que tengo memoria escucho sobre estas migraciones. ¿Qué cambió que ahora son noticia? Por ahí escuché que se cayó una de las redes de coyotajes y algunos se quedaron varados; también que ahora son cantidades más grandes de personas y por ende es más notorio.

La pregunta que realmente debería hacerme es ¿qué tiene que cambiar para que esto ya no sea noticia? Para que estas personas no sean una estadística de la crisis migratoria que sufre el mundo.

Estamos tan locos que nos hemos inventado fronteras y poder de decisión de quien transita por donde y quien por donde no. Porque somos un estado de derecho. ¿Qué significa eso para el niño que lleva meses durmiendo en calles de distintos países, mientras sus papás le prometen, imagino yo, un “ya casi llegamos”?

Se me revolcó el corazón ver en la descripción de esta foto que según el periodista los niños en la crisis migratoria no conocen la tristeza… quisiera pensar que lo dijo desde la óptica de aquellos que escogen tener la mejor actitud ante este tipo de circunstancias. Pero honestamente… lo dudo. Dudo que esos niños no conozcan la tristeza en medio de la incertidumbre… porque ese ya casi llegamos, no llega.

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