Abismo

¿Quién está más cerca del abismo, quién es capaz de describirlo mejor, quien está en el oscuro fondo o quien está en la luminosa parte alta de espalda a la luz?. Sumergirse en el abismo, abandonarse al abismo, perderse en el abismo, seguro nos brinda la experiencia suficiente para experimentar la frialdad de la oscuridad, pero la verdad siempre requiere que estemos en la cima y de espaldas a la luz, que nuestra sombra entorpezca la visión. La objetividad es un prejuicio de quienes se abandonaron a las oscuras tinieblas del mundo de los hechos.

¿Hay que ser la verdad para decir la verdad?. Ningún artista jamás fue la verdad, siempre fueron la mentira, pero nos hablaron siempre de la verdad. Y por qué hablo de la verdad del artista y no de la verdad de la ciencia, porque la verdad atemporal, la verdad perdurable, es la verdad del artista.

La historia de la ciencia demostró que sus verdades tiene caducidad: ninguna dura demasiado. Un paradigma siempre es precedido por otro paradigma. Las ideas de los filósofos del pasado morirán, pero su estética perdurara por siempre.

La inmortalidad reside en la estética. Los hechos crudos, desnudos, perecen y mueren.

La verdad es el abismo: oscuro y solitario. La mentira es vivir el abismo.

Le había escrito a ella en un extenso email cargado de petulancia e ideas robadas

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