El amor como aniquilación II

“No hay fuerzas más destructivas que el amor y el odio, mientras el odio destruye hacia fuera, el amor lo hace hacia adentro. Por eso resulta más sano odiar que amar”, dije. Ella con una sonrisa victoriosa y su pelo greñudo, respondió: “estas resentido porque una de tus ex no aceptó tu solicitud de amistad en Facebook. El amor, cuando tiene éxito, no destruye nada”. Me paré y, casi ideológicamente, dije: “¿cuándo tuvo existo el amor?. Decime cuándo. Él amor culmina con la destrucción como el odio y, a veces, concluye justo en eso, en odio.” Ella sonreía con más intensidad: “ves, estas resentido, yo he visto parejas que se han realizado en el amor”. Ahora sonreía yo: “no estuvieron el suficiente tiempo en ese estado. El amor es insano. El amor es siempre asimétrico, siempre hay uno que ama más que el otro partener, por eso es un sentimiento destinado a la desilusión y disolución. El amor es una enfermedad de la percepción”. Con ni sombra de sonrisa contestó: “Estas hablando del enamoramiento, no del amor”. Tomé asiento: “Hablo de enamoramiento porque es el amor. Lo otro es matrimonio, es aburguesar un sentimiento revolucionario. El amor y el odio aniquilan, si tenes suerte el aniquilado resulta el otro.”

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