La generosidad de la educación pública argentina

Cuando cursaba filosofía en la UBA nadie controlaba los estudiantes que asistían o no a algunas clases. Uno podía asistir como oyente y enriquecerse intelectualmente sin ningún tipo de requerimiento. Allí, en esas clases, la educación era libre y sin restricciones.

La UBA es generosa con los estudiantes y con la ciudadanía. Hoy descubrí una webshell en el fi.uba.ar. Tiene permisos tan restringidos que solo permite asomarse al sistema, entusiasmarse con los comandos y, eventualmente, animarse a cursar sistemas en tan grandiosa universidad.

En la UBA, donde el conocimiento es libre, donde las restricciones son mínimas, aprendí un poco sobre el pensamiento y el ejercicio reflexivo, pero sobre todo sobre la generosidad.

Hoy algunas universidades están de paro. Un día triste porque es un día menos de libertad para el conocimiento pero es un buen momento para que el pueblo retribuya la generosidad de nuestras casas de estudios. Todos deberíamos hacer propio el reclamo universitario. Devolver algo de lo que tan generosamente nos brindó la universidad, el conocimientos, y que nuestros gobernantes y algunos ciudadanos, como yo, no supieron o no quisieron aprovechar.