Perfectamente edificante

Al escribir deseamos hacerlo sobre los grandes nombres: el amor, Dios, la patria, el arte, sin comprender que para escribir sobre ellos debemos describir las pequeñas cosas-dije y tomé mi café.
-“La filosofía no debe ser edificante”, decía Hegel en la “fenomenología del espíritu”. Tampoco el arte debería serlo, agregaría yo. El arte es crítico de la realidad y cuando intenta ser constructivo deja de ser crítico y también arte-agregó ella y tomó su café.
-El arte con intensiones edificantes resulta verdaderamente edificante porque demuestra lo que no se debe hacer para hacer arte-continué-Todo lo que no se debe hacer lo hiciste, es perfectamente edificante, diría un crítico.
-Me parece que Oscar Wilde decía algo parecido. De todos modos, el problema del arte contemporáneo es que intenta vender
-Sí, sí, responde al mercado. Y como sabemos nada tiene peor gusto que el mercado. Hizo desastre con las ideologías convirtiéndolas en horribles slogans y también con bellas ciudades convirtiéndolas en centros turísticos. El daño del mercado es estético. Transforma el espíritu humano en un monstruo carente de sensibilidad artística, puramente consumista
-Y qué hay de la dimensión ética
-Para mí siempre la ética fue una estética, nos conmueven determinados valores, los llamamos “lo bueno”, pero también podríamos llamarlo bello.
-Creo que ya podes escribir un libro de reglas morales
-Sería perfectamente edificante-Reímos porque ninguno de los dos jamás entendimos de ética o arte