Prudencia.

Tengo la clase de tez, contextura física, postura corporal, camino inclinando mi espalda, y mirada esquiva que hace que la gente se cruce de vereda, la policía me pida documentos y, en general, cause otros síntomas de desconfianza en mi entorno.

Mi principal habilidad es la introspección: me conozco lo suficiente como para saber lo inútil que resulto para casi cualquier actividad manual o intelectual. Cierta vez, en una cuenta de twitter eliminada hace tiempo, le sugerí a cierto personaje de la red del pajarito que baje su perfil y su nivel de exposición. Él no lo hizo. Hace unos días algunos conocidos, porque fue más de uno, me recomendaron o, mejor dicho, volvieron a recomendarme lo mismo que desoyó aquel personaje de twitter hoy caído en desgracia. No cometeré su mismo error.

En ocasiones seguir el camino incorrecto puedo posicionarnos en la dirección correcta, pero seguir el camino incorrecto durante mucho tiempo es tentar a la suerte. La suerte, siempre caprichosa, que nos guió al camino correcto difícilmente siga haciéndolo.

Mi precario camino correcto, mis escasas habilidades y la prudencia, demandan que este blog se transforme en divulgador de literatura, de filosofía, de tecnología, pero no de vulnerabilidades ni de opiniones políticas.

Utilizó las redes como herramienta de aprendizaje: consulto tal o cual duda, solicito PDFs, publico lo que conozco con la esperanza de que sirva a alguien como yo.

Mi receta para sobrevivir a un mundo cada vez mas hostil: menos parloteo político en redes que te exponen con nombre y apellido, menos divulgación de vulnerabilidades en esas mismas redes, más TOR, más lectura, mas introspección.