Siglos, décadas, años, días, meses de las Mujeres y los cuerpos disidentes

Roberto André A. V.

Diversidad corporal

Personalmente, soy de quienes simpatizan con las ideas de que el género, tal y como dijo Beatriz Preciado, es por sí mismo una forma de violencia. No obstante, es pretencioso (e inmediatamente imposible) promover tal filosofía queer en una sociedad que aún no comprende la diferencia entre sexo y género (¿la hay?); entre un constructo cultural y un constructo biológico; entre una mujer y un cuerpo femenino; entre sexismo y diversión. De forma que, lo más próximo a realizar es conciliar la equidad entre las mujeres y los hombres — esa igualdad lejana, pero estadísticamente posible — y a partir de ahí trascender las cadenas de lo cultural, de lo binario, de lo blanquinegro.

Hay quienes me han dicho que mis luchas deben limitarse a mis determinaciones culturales y biológicas, a lo que me incumbe corporalmente como "hombre". Respondo: no, no y no. Las luchas per se implican una ruptura a la normatividad, a lo naturalizado. El hecho de que un cuerpo culturalmente construido como "hombre" sea parte de posicionamientos feministas solo evidencia que el patriarcado es un enemigo de cualquier política que busque la liberación de los cuerpos.

En Costa Rica, con obstáculos institucionales y sociales, mujeres trans han hecho de los prejuicios y el odio, ¡que lo diga Dayana Hernández!, ladrillos que edifican espacios de activismo desde las calles -josefinas, alajuelenses, puntarenenses, cartaginenes, limonenses, guanacastecas- hasta Cuesta Moras. Ante todo esto, la lucha feminista que motiva enérgicamente la desconfiguración de la cisnormatividad — cómplice por excelencia del patriarcado — , de lo natural y culturalmente determinante es el transfeminismo.

Con una semana apremiante, no tuve tiempo para escribir sobre lo que apela a mí en este mes sobre las mujeres y sus reivindicaciones, cuales no limitan a otras luchas de subversión y, más bien, motivan a quienes son oprimidos a rebelarse contra un Sistema que promueve un saludo hacia la obediencia y la represión de aquellas corporalidades marginadas por el patriarcado y sus secuaces.

Reflexiono este Mes de las Mujeres, como un hombre que se identifica con las luchas feministas. E invito, desde mi subjetividad, a celebrar las luchas actuales de mujeres por escindir plataformas apolilladas y hegemónicas. Por otra parte, no olvidemos nunca los feminicidios resonantes de estas semanas, uno político y otro motivado por el odio a la libertad, y por tanto, celebro la vida de Berta Cáceres y de Michelle: "que no descansen en paz, que descansen en nosotros".