Cinco minutos con Sasha Djordjevic.

Panathinaikos realiza el último entrenamiento antes del primer partido de los cuartos de final de la Euroliga 2016. Es a puerta cerrada por lo que sólo se puede escuchar. El chillido de las zapatillas en el parqué de Buesa Arena habla de un entrenamiento corto, con bastante intensidad durante 30 minutos para acabar con tiro y estiramientos. Mientras los verdes se retiran, Alexander Djordjevic me espera de pie y amablemente me saluda cuando cruzo la puerta de acceso a la cancha. Nos conocemos desde hace seis años. Mejor dicho yo le conozco (y admiro) desde siempre. Sensu stricto desde que le vi anotar ese triple contra el Joventut en la Copa de Europa del 92. Él a mí desde el mundial de Turquía 2010 que ambos tuvimos la suerte de poder contar en la malograda Marca TV.

Allí me dí cuenta de cómo vive un yugoslavo el baloncesto. Al límite, con pasión desmedida y un instinto asesino si huele sangre. Tengo la impresión de que para Djordjevic, Yugoslavia no es un anacronismo porque aquella unidad (una palabra sagrada para el de Belgrado) dominó el mundo baloncestista. Las banderas la hicieron añicos. A Sasha sólo le queda Serbia, de la que es seleccionador nacional desde 2013, y el recuerdo de los veranos marciales en Planica (Eslovenia) a las órdenes de Svetislav Pesic. Concentraciones colegiales llenas de baloncesto junto con una de las dos generaciones que pudieron hacer frente a la NBA. Cuando Sasha las evoca se le ilumina la cara en un torrente de anécdotas que ensalzan la dureza extrema (hoy en día inaceptable) de unos entrenamientos que forjaron jugadores para el recuerdo.

No lo olvida y no creo que perdone. Mientras, vuelca en sus equipos su personalidad y la necesidad enfermiza de competir por todo. Por ejemplo, el encuentro del mundial 2010 entre Serbia y Argentina que ganaron los balcánicos por dos puntos. Antes del partido no le pareció justo que yo narrase el partido porque junto con Marcelo Nicola eramos dos del Tau, por lo tanto pro Argentina, y su selección estaba en minoría. Durante el primer cuarto estuvo venga a darme codazos para poder intervenir y reducir esa inventada desventaja hasta que, no sé por qué, le dije que en aquella retransmisión el base era yo y que yo repartiría juego. Me miró, me sonrió y acabamos disfrutando de uno de los partidazos del Mundial y de varias bromas en los pasillos de la redacción.

Pero ayer estaba distinto. Más calmado, más enfocado, con una mirada tranquila, incluso confiada. Desprendía calor, señal de que él también había tenido un entrenamiento intenso, pero no sudaba. Me sonrío de la misma manera que hacía seis años. Sólo que ayer Djordjevic era él el único que repartía juego.

P. ¿Llega Panathinaikos al playoff en el mejor momento de la temporada?

R: Esperemos. Ojalá sea así, ya veremos porque es una larga eliminatoria que empieza por un partido, el único en el que hay que pensar

P. ¿Tendrán que ganar uno en Vitoria para tener opciones?

R. Nosotros tenemos que ganar tres. Donde sea. Como ellos. Pero uno aquí hay que ganar seguro.

P. ¿Cuál sería es más fácil para su equipo entonces, el primero o el segundo?

R: No va ser fácil ni uno ni otro, ni siquiera los tres. hay que sudar la camiseta de una manera seria, dura… Físicamente va a ser una eliminatoria muy dura.

P: ¿Quién tiene más presión Panathinaikos o Baskonia?

R: Nosotros no tenemos presión, tenemos un gran deseo, un gran compromiso. Les he dicho a mis jugadores que jugamos y entrenamos cada día para ir a la Final Four. Ese era mi objetivo desde el principio aunque no era el objetivo del club al inicio de la temporada. Lo que ocurre es que tal y como han ido las cosas hemos crecido con nuestro juego, con el fichaje de un par de buenos jugadores y aquí estamos, con una buena química.

P: ¿Los fichajes son el despegue definitivo de su equipo?

R: Me hubiera gustado tenerlos desde el principio del top16 porque nos falta ajustar, nos falta algo de conjunción porque la vorágine de partidos y de viajes no nos ha dejado tiempo para entrenar y limar este tipo de cosas. Hemos tenido que trabajar mientras competíamos que no es lo ideal.

P: Eso respecto de los nuevos pero tenéis dos veteranos como Diamantidis y Fotsis que saben muy bien de qué va esto mientras Baskonia sólo tiene a Bourousis?

R: Los tres griegos ¿no? A ver quién va a liderar a su propio equipo.

P: Acabando con las ventajas que podría tener PAO,s e habla de la profundidad de banquillo y del cansancio…

R: No lo sé. Creo que en España juega diferente que otra parte de Europa. Baskonia es extremadamente joven, sobre todo y que tiene un ritmo elevado del juego sobre todo en su cancha. Sobre el papel se puede hablar de muchas cosas, como siempre pero al final los que están sobre la cancha deciden.

P: Entre las ventajas de Baskonia está el factor cancha. El balance es de 11 victorias y sólo 1 derrota.

R: Esta es una de las canchas más difíciles de toda Europa, es un reto para nosotros, un trabajo muy importante y es así como se hace historia, cuando la dificultad es muy grande. Sólo ha ganado un equipo en Vitoria y somos conscientes de ello pero hay que competir y jugar para ganar (hace un espacio) que es muy distinto.

P: ¿Como base mítico, qué te parecen Mike James y Darius Adams?

R: Muy buenos, tienen un talento increíble. James, pocas veces se ha visto un base con esa capacidad de salto. El otro parece un playmaker de viejos tiempos que tiene ese tiro de tres. Tienen talento y sobre todo tienen puntos en sus manos. Nosotros tenemos otra cosa. Creo que tenemos una buena defensa para contestarles y ya veremos. Hay que disfrutar.

P: Otra de las bazas baskonistas es Giannis Bourousis, un pivot raro ¿no?

R: Es un creador, es un playmaker en la posición de cinco, un cinco que construye el juego, que está en la madurez de su carrera, está en un momento mágico y no tiene presión. El año pasado ganó esta competición después de dos años en el Real Madrid donde demostró su calidad y este año, la verdad, desde que se incorporó le ha dado otra dimensión al juego de Baskonia, esa profundidad que los equipos de este nivel necesitan muchísimo.

P: Entonces, ¿serie larga?

R: Nunca he sido un buen pronosticador pero siempre he sido un buen competidor y lo seguiré siendo.

P: Este Panathinaikos, lo estamos viendo ahora, tiene química, quizá menos calidad que aquellos de los campeonatos pero más unión…

R: Ese es mi trabajo..

P: Pues, ¡enhorabuena!

R: Una de las cosas que mas me satisface es esta química y el ambientazo que tenemos. a los jugadores les gusta estar en la cancha, estamos compitiendo, estamos juntos, que es lo que a mí siempre me ha gustado y es la marca de este equipo.

P: Decía Bourousis que hay tres claves para Baskonia para hacerse con los tres partidos, Rebotes, energía y no cometer errores. ¿Cuál es el trío del trébol?

R. Rebote, energía y no cometer errores.

Sasha se levanta de una de las sillas de cancha dónde estábamos charlando, me tiende la mano y vuelve a mirar a la cancha distraído. Supongo que pensando en la clave secreta que no me ha dicho para poder estar en Berlín.

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