La Ocupación: ¿por qué la política no tiene que ser aburrida y por qué es mejor hacerla entre todos?

Nos alejaron de la política.

La llenaron de corrupción, impunidad y cinismo.

Pero ya volvimos. Y vamos a cambiarla por completo.

Mucho de lo que hacemos es política

La política no es solo aquello que se hace en el congreso desde las curules de los diputados, mucho menos se reduce a discursos de gente trajeada en un atril, que lleva por título “presidente” o “gobernador”. Fuera de ese mundo hemos estado construyendo una gran variedad de formas de participar en la vida política de manera más cercana y útil para todas y todos nosotros. Por ejemplo: participar en una asociación civil o colectivo que defienda los derechos de los animales; organizarte con tus vecinos para presentar un proyecto de presupuesto participativo o rehabilitar los espacios públicos de la colonia; recuperar tu calle, cuidar el espacio común, ayudar a la comunidad, a las familias, hacer reuniones vecinales. Presentar iniciativas ciudadanas para cambiar leyes injustas o que ya no sirven y lanzar candidaturas independientes es hacer política. Cualquier hecho colectivo o personal que contribuya a mejorar la vida propia o a de otras personas es ganar el futuro.

Mesas de trabajo, vecinos de Coyoacán y alrededores se juntan para diseñar proyectos de presupuesto participativo.

La política parece aburrida, porque así lo quisieron.

En la niñez crecimos con referencias de personas importantes, ya sea a través de nuestra familia o lo que nos enseñaban en la escuela, aprendimos valores y la importancia de figuras consideradas honorables por la historia, una larga lista en donde caben desde Zapata, Sor Juana, hasta Kennedy o Mandela. Nos enseñaron que estas personas cometieron grandes hazañas para mejorar sus países, que lucharon contra la esclavitud, el racismo, a favor de los derechos de las mujeres y los indígenas, entre otras luchas. En general, se nos enseñó que eran personas con grandes valores, ideas y convencimiento de que un mundo mejor era posible. Pero, a pesar de que la lista era larga, eran muy pocas y parecían excepcionales. Quizás por eso no nos consideramos como posibles miembros de esa lista. Se les olvidó enseñarnos que Pancho Villa sin su División del Norte o Ghandi sin los marchantes de la sal no habrían hecho historia.

Hoy, las noticias reflejan día con día es una realidad muy alejada de lo que nos enseñaron que debía ser la política. Lo que vemos en cambio son individuos acusados de corrupción, peleas, señalamiento y acusaciones entre quienes -se supone- deben representarnos. Vemos también discursos aburridos, acartonados, construidos con frases huecas y lugares comunes que poco nos atraen. Nuestra clase política está acostumbrada a la mezquindad y la falta de ideas y nos ha condicionado por esto.

La verdad es que esto les conviene a los partido políticos, entre otras cosas, por dos sencillas razones: (i) porque manejan mucho dinero y (ii) porque así es más difícil dar seguimiento a lo que hacen.

Por ejemplo, ¿Sabías que cada año nuestros representantes deciden cómo se gastarán casi cinco billones de pesos de dinero público que nos pertenecen a todos los habitantes del país? o ¿Sabías que cada año nuestros diputados y senadores reciben millones de pesos para sus grupos parlamentarios y este dinero no se sabe en qué se gasta?

Realmente son pocas las personas en nuestro país que se enteran y dan seguimiento a cómo se ejerce el presupuesto público. A través de sus facultades legislativas, pueden decidir sobre la creación o eliminación de impuestos, deciden cuánto tiempo pueden durar en el cargo, las leyes electorales como la reelección, etc. Para dar otro ejemplo, los ayuntamientos tienen bajo su responsabilidad la posibilidad de otorgar permisos de construcción, cambios de uso de suelo o licencias para vender alcohol; todos sabemos lo molesto -y pernicioso- que es cuando el ayuntamiento, coludido con privados, permite la construcción de bares, restaurantes, edificios y hasta fábricas, aunque se viole el uso de suelo.

En fin, en gran medida la razón por la cual la política es aburrida es porque así le conviene a unos pocos. Porque mientras más aburrido y opaco sea el sistema, más fácil es hacer acuerdos en lo oscurito, desviar recursos públicos al estilo Duarte o comprometer riqueza del estado como Roberto Borge. Quien sabe cuanto dinero de los ciudadanos se ha perdido en manos de políticos, que creyéndose intocables y escondidos, decidieron aprovecharse de la gente. Si a los políticos les permitimos seguir operando en lo oscurito, seguirán haciendo de las suyas y promoviendo la opacidad. Lo bueno, es que está en nuestras manos cambiar esto.

El primer paso es hacer algo que dejamos de hacer hace tiempo: salir a las calles, conocer a nuestros vecinos y vecinas, comenzar a construir organización popular a través de la confianza y aprovechando la tecnología para facilitar el encuentro y la deliberación. Vamos a ocupar nuestras ciudades. Al inicio parecerá insuficiente, pero a paso a paso, codo con codo podemos construir el país que queremos. Un país en el que los niños no tengan miedo de jugar en la calle, en el que ir a nuestros parques y plazas públicas sea seguro, un país en el que las mujeres no teman ser acosadas por la violencia machista en el transporte público, donde nuestras abuelas y abuelos tengan pensiones dignas, donde la salud no sea un privilegio y la educación pública y gratuita, una norma.

Estamos dando el primer paso y necesitamos que quienes no se han animado todavía, lo hagan ya, para que nunca más, unos pocos puedan seguirse aprovechando de los demás.

La Ocupación: festeja lo posible

Tu sabes que vale la pena construir en colectivo. Mejores colonias, barrios incluyentes y ciudades habitables, y por eso no puedes faltar a La Ocupación.

La Ocupación es un festival para festejar lo posible, un festival de política hecha por personas comunes, como tú y como yo para imaginar y construir el país que queremos aprovechando la gran diversidad cultural que tenemos. Este festival está organizado por Wikipolítica y el equipo de Pedro Kumamoto, se llevará a cabo en Guadalajara, Jalisco los días 30 & 31 de agosto y 1 & 2 de septiembre.

En la ocupación habrán conferencias magistrales, conversatorios y talleres para aprender una amplia variedad de maneras de hacer política. Desde como hacer comedia política, hasta como hacer diagnósticos participativos, organización comunitaria y creación colectiva. Además, La Ocupación contará con una gran cartelera de asistentes, entre ellos: Javier Risco, periodista de W Radio y El Financiero Bloomberg, Cuauhtémoc Cárdenas de Por México Hoy, Arturo Hernández y Alex Marín de Los Supercívicos, el Instituto De Liderazgo Simone de Beauvoir, Eduardo Bohórquez, Director de Transparencia Mexicana; los argentinos de Asuntos del Sur y Democracia en Red; invitados de Brasil como Áurea Carolina quien es Consejal de Belo Horizonte y Muitxs, la Escuela de Innovación Política de Colombia y la Fundación Ciudadano Inteligente de Chile. Lo mejor de todo, la entrada es totalmente gratis aunque de cupo limitado. Para formar parte de la ocupación solo tienes que registrarte aquí.

Demos el primer paso. Como dijo una campaña independiente construida por jóvenes en el 2015 y que logró eliminar el fuero y bajarle el presupuesto a los partidos políticos: Ocupemos la Ciudad, Habitemos la Política.

**Gracias a Luis Landívar por ayudar en la redacción del texto.

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