¨LA REAL CASA CUNA DE LA HABANA¨
Por: Omar Ríos G.
Tesoro Territorial A. Central y Caribe.

Hasta el año 1961, rigió en Cuba la Real Casa de Beneficencia y Maternidad, en lo que es hoy el Hospital Hermanos Ameijeiras, que brindó asilo a niños no deseados por las razones sociales que hacían imposible para la mujer o familia la cría de estos. En estos casos, las mujeres echaban la cría en un torno dispuesto de forma tal que no hubiera contacto visual ninguno, y una campanilla alertaba sobre la llegada del infortunado, que era de inmediato atendido por el personal religioso que amparaba estos casos, entre otros posibles voluntarios.

foto 1- Vista de la entrada al edificio donde estaba la Real Casa Cuna. Muralla 60, Habana Vieja.

Tabúes como el prejuicio de relaciones no matrimoniales imperaban entonces, aunque no está exento el problema económico de familias que no podían hacerle frente a la crianza de bebes concebidos por la falta de medios y recursos anticonceptivos.

Pero mucho antes de que el edificio base de esta Real Casa fuera instituido, existió una Real Casa Cuna, otra de Maternidad y una más de Beneficencia.

Comenzaremos este artículo en la Real Casa Cuna, que estuvo enclavada en la actual calle Muralla número 60, frente al actual Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Para el 1687 se llevaba a cabo la construcción de un local para niños sin amparo filial, auspiciado por el Obispo Diego Evelino Hurtado de Compostela, quien no logró ver su obra terminada al carecer de fondos y recursos. Esta Real Casa Cuna que acogió a 200 niños, logró fundarse por el Obispo Fray Gerónimo de Nosti y Valdés, siendo la primera obra benéfica en la Isla. Todos heredaron el apellido de éste.

foto 2- Placa alegórica a la entidad.

Lamentablemente el gobierno colonial poco hizo por mantener las condiciones necesarias allí, lo que originó el adjetivo de ¨sepulcro de expósitos¨ a la entidad.

foto 3 y 4- Torno por donde se desprendían las madres de sus criaturas. Encima aparece una placa que dice textualmente: ¨mi padre y mi madre me arrojaron de sí, la caridad divina me recoje aquí ¨

Frente a la ¨Caleta de San Lázaro¨ se fundó en el 1794, la Real Casa de Beneficencia para niñas, que ya en los primeros 20 años del siglo XIX se amplió hasta la calle Belascoaín. La administración colonial mejoró su actitud en ese sentido, al igual que en el caso de la habanera Antonia María Menocal, quien en el 1830 dejó una herencia importante, y las indicaciones de que se hiciera con ella una Casa de Maternidad que sirviera de refugio a embarazadas sin medios de vida y niños desamparados, hasta que cumplieran los seis años de edad. Para ello, el gobierno cedió el otrora hospicio de San Isidro, para años después ubicarse la institución en el Paseo del Prado.

Para el 1824, el Capitán General Francisco Domingo Vives ordenó instaurar un impuesto sobre los Billetes de Lotería y otro sobre peleas de gallos que se celebraba en los fosos del Castillo de la Fuerza. Por su iniciativa, se amplió otro local donde estuvieran varones, y una capilla.

Fue en el 1851 en que se fundieron las tres Casas Reales de Beneficencia en una sola, tomando el nombre de ¨Casa Real de Beneficencia y Maternidad¨

Allí vivieron personalidades varias de nuestra cultura, ciencia y política, como el poeta Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), Fray José Olallo Valdés, el médico Juan Bautista Valdés, Fermín y Eusebio Valdés Domínguez, acogidos por una misma familia, y que fueran entrañables amigos de nuestro Apóstol además de patriotas, entre otros.

Se instauró el mes de abril para colectas con el fin de mantener las instalaciones y el sustento de los beneficiados. Muchas personas y entidades filántropos apoyaban la iniciativa, y salían con alcancías en pos de las donaciones ciudadanas, todo bajo la administración- durante mucho tiempo- de la Sociedad Económica de Amigos del País, y una Junta. El servicio de las Hermanas de la Caridad de Cuba, era también un sustento gratuito.

A partir del 1914, el presidente Mario García Menocal, institucionalizó estatalmente la entidad, asumiendo las formas de adquisición de donaciones, pero dando un presupuesto gubernamental también.

El general sin batallas Fulgencio Batista hizo derrumbar el edificio de la Real Casa de Beneficencia donde estuvo la Caleta de San Lázaro hasta Belascoaín, para construir allí el edificio de la sede del Banco Nacional de Cuba en la década del 50 del pasado siglo, pero no se terminó hasta que triunfó la Revolución, y se tomó para hacer el hospital actual: ¨Hermanos Ameijeiras¨

Los muchachos fueron entonces albergados en Ceiba del Agua, La Habana, en los predios del Instituto Cívico Militar, donde estudiaban jóvenes que también procedían de familias con problemas económicos y sociales. A este nuevo enclave se le denominó ¨Hogar Granma¨

Aunque todavía hoy suceden casos de niños sin amparo filial, prácticamente en cada municipio cubano hay locales para ellos, y la subvención de su mantenimiento y trabajadores corren a cargo del Estado, lo mismo que las escuelas especiales para niños con alguna discapacidad físico mental, gracias al esmero de la Revolución por sus futuros defensores.