Panegírico para el V.H. Arnaldo González Padrón

Por Adalberto Domínguez Lima
Logia Luz de Ariguanabo

Queridos hermanos y hermanas: 
Familiares y amigos:

El V.H. Arnaldo Amado González Padrón, hijo de Pablo y América, nació el 13 de Septiembre de 1941 en San Antonio de los Baños y se desempeñó en esta ciudad durante años como un humilde repartidor de agua, o de refrescos bebidas y licores.

En su juventud militó en la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad (A.J.E.F.), Dr. Francisco Cuervo, de nuestros valles.

Abrazó la masonería el 17 de diciembre de 1963, fue ascendido el 24 de marzo de 1964 y exaltado el 24 de mayo del mismo año.

Desde sus inicios dio muestras de entrega a la organización así como de su capacidad para dirigir los trabajos de nuestra logia “Luz de Ariguanabo”; en la que durante años ocupó los cargos de Primer Vigilante, Tesorero, Venerable Maestro, Secretario, y Representante ante la Alta Cámara.

Durante todos esos años se convirtió en una persona bien instruida, es decir bien capacitada en las áreas de conocimiento de la masonería, lo que le permitió llevar a cabo con éxito su desempeño en los cargos que asumió, y no solo por estar bien instruido, sino por su conducta, actitudes y valores para participar en la vida social en general y de nuestra fraternidad en particular.

El criterio que primó en Arnaldo fue el de crear una actitud activa y transformadora, ante las dificultades, sobre la base de lograr en los hermanos conductas y actitudes basadas en valores o virtudes universales tales como la dignidad, el patriotismo, el humanismo, la solidaridad, la responsabilidad, la laboriosidad, la honradez, la honestidad, la justicia, la sencillez, la comprensión y la ejemplaridad, entre otras. En este sentido se puede asegurar que Arnaldo fue un verdadero educador.

Muchos de nosotros acudimos a él en busca de una orientación, de una opinión, o de un consejo, también muchos de nuestros hermanos llegaron a nuestra logia gracias a su ejemplo, que permitió siempre sumar y nunca restar miembros a nuestro cuadro.

El hermano Arnaldo también supo llevar esta educación al seno de su familia, alcanzando lo que no muchos hermanos logran, incorporar a sus dos hijos a la masonería, los cuales ya hoy día han llegado a ser Venerables Maestros de esta logia y a sus dos nietos, jóvenes que cuentan hoy día con amplias perspectivas de desarrollo. Este legado, sin lugar a dudas, lo hizo siempre un hombre muy feliz, lo que nos complace enormemente.

Transcurridos 40 años de vida masónica este venerable hermano había acumulado en su haber un enorme tesoro de amistad y fraternidad no solo en las logias de la Familia Ariguanabo, sino en numerosas logias de la jurisdicción.

Llegado este momento, Las Respetables Logias “América”, “Amistad” y “Juventud y Progreso” acordaron por unanimidad dirigirse a las logias de la jurisdicción para PROCLAMAR PARA EL CARGO DE GRAN MAESTRO para las elecciones de 2003 al V. H. Arnaldo González Padrón, quien en ese momento era ya MIEMBRO DE HONOR de 23 logias, así como GARANTE DE AMISTAD de 33 Talleres en el país. En este momento ya había alcanzado el PREMIO A LA CONSTANCIA por 25 años de labor masónica y estaba próximo a cumplir 40 años de servicio.

En la Gran Logia de Cuba había ya ocupado el Cargo de Gran Maestro de Ceremonias, y en las elecciones efectuadas el 26 de marzo del año 2000, había sido debidamente elegido, proclamado e instalado en el cargo de DIPUTADO GRAN MAESTRO, ocupando en varias ocasiones la Gran Maestría por delegación del Gran Maestro Titular, siendo felicitado por su abnegada labor en dichas funciones.

En las elecciones generales efectuada el día 23 de marzo de 2003, por la Gran Logia de Cuba fue debidamente elegido, proclamado e instalado en el Cargo de Gran Maestro para el período que culminó el 26 de Marzo de 2006.

Durante su Gran Maestría fue aceptado y reconocido como un hombre justo, más inclinado a la flexibilidad que a la intolerancia, más hacia el perdón que hacia el castigo, lo que le valió para continuar incrementado su prestigio, tanto en Cuba como en el extranjero, donde fue también reconocido por otras Grandes Potencias Masónicas.

Y lo más importante, llegadas estas glorias, nunca perdió la memoria, Arnaldo siguió siendo el mismo de siempre.

Terminada su Gran Maestría continuó ayudándonos en nuestros trabajos por lo que fue propuesto y nombrado Padre Espiritual de nuestra logia, el 21 de Septiembre de 2008, con motivo de la pérdida del V.H. Délio Suárez Edesa, quien lo había sido hasta entonces.

El 17 de diciembre de 2013, le es concedido el PREMIO A LA CONSTANCIA, por 50 años de vida masónica habiendo asistido a más del 50% e las sesiones durante ese tiempo y haber realizado trabajos masónicos a favor de la fraternidad.

Durante los años 2014 y 15, enfermo y con más de 50 años de servicio volvió este ilustre hermano a ocupar el cargo de Secretario de “Luz de Ariguanabo” y durante los años 2016 y 217 sirvió como Secretario Adjunto contribuyendo con sus conocimientos a la formación de nuevos secretarios para nuestra logia.

Hasta sus últimos días, cada domingo, inspirado por sus sólidas convicciones ascendía los escalones de nuestro oriente con fe, esperanza y caridad y nos ayudaba a llevar a cabo nuestros trabajos con la modestia y sencillez que le caracterizó, con su amplia sonrisa, y jovial carácter.

El ya fallecido poeta V.H. Luis Denis en un homenaje que se rendía al hermano Arnaldo en 1988, supo expresar con su arte lo que hoy aquí se reafirma.

Los hermanos, han venido
 respirando fe y amor, 
porque tu eres conductor
de una doctrina ejemplar
y se te debe brindar 
el homenaje mejor. 
Todos tuvieron el beso 
de nuestra masonería, 
y por eso tu este día 
también lo recibirás
que los que vienen detrás, 
te habrán de ver como guía.