Perfil del actor y la actriz puertorriqueña IIda parte

Escrito por Anamin Santiago
¿Qué significa un trabajador de las artes representativas en la economía?
Los vectores que componen la economía de un país son la agricultura, la manufactura y el servicio (Cátala) Los actores y actrices caen en primer lugar bajo el renglón de la manufactura. Esto es así porque su medio de producción son los personajes que componen la película, la obra teatral, el programa de televisión, radio o internet. Es así como participan directamente de la plusvalía o producción de ganancia como los obreros fabriles, de la construcción, de la agricultura, de acueductos y alcantarillados, de energía eléctrica, servicios privados, de la transportación, el almacenamiento y las comunicaciones, sin participar equitativamente de la misma. La diferencia fundamental está en que su relación laboral es por servicios profesionales, tanto con el sector público o privado, carente de permanencia en los empleos, planes médicos, vacaciones, días por enfermedad, retiro, seguro social, entre otros derechos ganados por el sector sindical.
Otra posición que tienen los actores y actrices del país es que además de ser productores de ganancia en el sentido arriba descrito, se convierten en productores y productoras de teatro sin fines de lucro (según lo define el Departamento de Hacienda), así maximizan su medio de producción, es decir su arte, a creación de empleos para otros y otras teatreras y para si mismos (as). ¿Constituyen así una pequeña burguesía productora? No ha sido posible. Las regulaciones del Estado impiden el crecimiento económico de este sector: el pago de IVU hasta en los boletos de cortesía, la ausencia de regulación a la alta ganancia por el servicio de venta de boletos de las empresas que se dedican a ello, los altos costos de alquiler de los teatros públicos que ha generado el tipo de economía del país, la complejidad de requisitos para conseguir los fondos del Departamento del Trabajo para el pago de salarios o Ley 52, el uso discrecional de los espacios abiertos de parte de las administraciones municipales, intervenidas por el partidismo (no son libres de uso), la constante cancelación de funciones teatrales co-curriculares por parte del Departamento de Educación, la reducción continua de subvenciones al quehacer cultural.
El actor y actriz puertorriqueña es vulnerable en su posición de generador de ganancia. En proyectos totalmente subvencionados por el Estado pasa a ser proveedor de servicio que participa de la creación del producto. Aún ahí debe clarificarse que quien juega el papel administrativo tiene control del fondo otorgado, no así las actrices y actores subcontratados generalmente por servicios profesionales y carentes de derechos laborales. A su vez, son proyectos temporeros de poco alcance gremial (carentes de derechos laborales).
La misma suerte corren las actrices y actores que maximizan su fuerza de producción en el campo fílmico. El 40% de incentivos contributivos a las producciones extranjeras por conducto de la Ley 27 no generó ganancias al erario público, pero sí al capital extranjero. Por otro lado, La Ley 304 otorga un 20% de crédito contributivo por la contratación de técnicos no residentes, conocido en inglés como el “Below the line” y un 20% de crédito contributivo al “Above the line no residente”. Los trabajadores y trabajadoras del cine no son sólo los técnicos, sino también el talento frente a cámara, directores, productores y guionistas, entre otros, que han quedado desplazados. Para que actrices y actores del país puedan optar por un personaje que tenga más de dos escenas en una película de Hollywood debe audicionar en los EEUU.
La Ley Num. 121 de 17 de agosto de 2001 en su práctica ha degenerado afectando el empleo y producción local. Dicha ley creó lo que se conoce como el “Fondo Cinematográfico” el cual tiene como propósito propulsar el cine local. Como resultado de ello, del 2005 al 2009 tuvimos una producción promedio de cinco largometrajes por año. Lamentablemente, desde el año 2010 esa cantidad ha disminuido dramáticamente. (Asociación de Productores Cinematográficos y Audiovisuales de Puerto Rico, Inc.-APCA). Del 2015 al 2016 sólo se han estrenado 14 películas locales (Kike Cubero García-Asociación de Documentalistas, endi.com, 3 de noviembre 2016) En la actualidad, la Corporación de Cine ha sido renombrada como Programa para el Desarrollo de la Industria Cinematográfica colocada bajo la sombrilla delDepartamento de Desarrollo Económico y Comercio. La política pública enfatiza en Puerto Rico como destino fílmico, pero no enfatiza en el desarrollo de un cine nacional, amen de no conciderar al cine como parte de la cultura. (Curbero García). A su vez, este sector se enfrenta al monopolio de la Caribbean Cinemas, empresa que cabildea para no tener que cumplir una cuota de pantalla para el fílmico o video local (Cubero García-Noticel, 7 de julio de 2017). El país carece de una sala de proyecciones que pertenezca al pueblo, como sucede con muchas salas teatrales. Este contexto minimiza las posibilidades de trabajo.
Los actores y actrices puertorriqueñas, en virtud de la relación colonial con EEUU, enfrentan además, sanciones por parte del gremio norteamericano SAG-AFTRA. A pesar de la solidaridad del gremio norteamericano con los talentos puertorriqueños que pertenecen a su matrícula, insiste de forma tenaz en prohibir el trabajo de estos y éstas en el cine local, si éste no esta bajo su aprobación. Esta medida de protección gremial al aplicarse de forma estandarizada a los estados y territorios, no contempla el cine nativo como espacio de trabajo urgente y necesario para integrantes de su matrícula que regresen a vivir a Puerto Rico. Se necesita urgente un permiso especial o “wave”. El Colegio de Actores de Puerto Rico ha iniciado acciones al respecto, pero se ha topado con el desconocimiento de la situación colonial de Puerto Rico y sus implicaciones.
Por otro lado, los actores y actrices de televisión y radio son muy escasos. Todos son sometidos a una relación contractual por servicios profesionales, nuevamente carente de derechos laborales. El único taller radial continuo pertenece al Estado (WIPR). Sus artistas constantemente sufren suspensiones de trabajo o atrasos en los pagos por la inestabilidad en la liberación de los fondos a nivel central.
Tomado del Grupo Google Auto-HERMES
