Unas cuantas ideas acerca de “Poltergeist” (versión 2015) y la repentina actualización de miedos.

Ayer era el niño que tal vez no tuviera la mejor reacción emocional si un muñeco de payaso repentinamente cobrara vida y me atacara en el ático. Hoy soy el hombre que tal vez no tuviera la mejor reacción emocional si un fantasma encabronado se llevara a mi hijo a otro plano espiritual.

En el año 2015 todo requiere actualización constante. Hace unos días hasta mi television dejo de funcionar bien a menos que le hiciera su “update”. No mames, la pinche tele carajo. Y uno se acostumbra a vivir de esta manera, constantemente actualizando todo.

Los payasos siempre me han aterrado, a veces hasta el punto de parálisis. El terror numero uno, hasta este fin de semana que vi “Poltergeist” (actualizada). La historia es la misma en sus cimientos. La casa poseída por espíritus que reciben una buena dosis de energía electromagnética y la familia que por pedos de lana se ve obligada a habitarla. Efectos especiales mas chingones, una selección de elenco bastante buena (aunque el original es insuperable) y varias alteraciones para que no sientas que estas viendo lo pinches mismo hacen que sea una película de terror “buenera”.

A la mitad de la pelicula hace su aparición (como en la original) el muñeco de payaso que repentinamente cobra vida y ataca en el ático al morrito de en medio. Si me cague, claro, es normal en mi. Pero unos 20 minutos después, cuando el “Poltergeist” desaparece a Maddy (como en la original) y el papá despesperado / ebrio llora en la cocina pidiendole a un Medium de esos de reality show que le ayude a recuperar a su hija, mis miedos sufrieron su “update”.

Me paralice.

Mis ojos asi como los de (un muy bien seleccionado) Sam Rockwell se volvieron turbios. Nunca habia experimentado ese tipo de empatía. De todas las veces que he visto “Poltergeist” (que han sido un buen) nunca me habia puesto en los zapatos del Papá. Siempre pensaba que ser la hija mayor estaria de hueva, que ser la Mamá requeriría chingos de goevos, que que culero ser Maddy, y que mal mal pedo ser el morro de en medio relegado a dormir en el ático donde estaban los payasos. Nunca pensé que seria lo mas ojete del mundo que alguien te arrebatara lo mas preciado de tu vida, y no poder hacer nada al respecto. La impotencia carajo, el horror.

Ser padre es una actualización obligatoria del sistema operativo. Hasta el pinche firmware cambia. Los miedos no son para siempre, Nada, es para siempre.

R.