¿Qué ciudad ve usted?

¿Y en qué país cree que vive?

®Roberto García Fadón

Desde la comitiva, a bordo del Mercedes que transporta a su majestad, los árboles no se ven, las personas no tienen cara, no existen los semáforos ni los STOP’s. Sólo se vislumbra la realidad cuando se baja del vehículo. No sin antes haberlo hecho todo su personal de seguridad, miembros del cuerpo nacional de policía del servicio de protección y escolta y la Guardia Civil de tráfico. Algo más de 30 personas dedicadas a su protección.

Pero muchas más dedicadas para que usted pueda ver una ciudad que no existe. Muchas que usted no ve y de las que usted no tiene conocimiento alguno.

®Roberto García Fadón

Esta fotografía la tomé unos días antes de su llegada. Durante una semana hemos tenido al servicio de limpieza “decorando” el colegio que usted iba a visitar. Permítame entrecomillar la palabra decorando. El colegio público que usted visitó no es ni el mejor ni el peor de la ciudad, está limpio y tiene buenas instalaciones deportivas, en él se preocupan por sus alumnos. Se lo puedo asegurar.

Pero esta vez estaba más limpio que nunca, se podría comer en sus calles, podría sentarme en cualquier de sus esquinas, incluso, si su majestad me lo permite, podría apoyarme en cualquier de sus paredes.

Ese esfuerzo extra se ha hecho para que usted pueda ver una ciudad que no existe. Una que sólo usted conoce, pero que Juan, profesor del colegio de casi cuarenta años y algunos de experiencia, jamás ha visto. Ni verá hasta la próxima visita.

Se cortan calles, se para el tráfico. Su comitiva atraviesa la ciudad y desde su ventanilla sólo se aprecia un degradado de colores. Demasiada velocidad para percibir algún detalle.

¿Y para qué?

Como desde hace siglos, los súbditos hemos de complacer a su majestad. No contaré la anécdota de cuando Franco salía a pescar, es de sobra conocida.

De sobra es conocida Avilés para su majestad, no seré yo el que le descubra ahora en qué ciudad viven los avilesinos. ¿Cree que hemos mejorado? ¿Que hemos crecido como ciudad? Si. Pero no de la forma que usted ve.

El gasto que supone una de sus visitas se podría destinar a cualquier otro menester. Permítame algunas ideas: en la fiesta del colegio, en material escolar, en balones, o si lo prefiere, en material de jardín para que los niños de segundo puedan seguir plantando. En lo que usted quiera. Sería un placer que el pueblo pudiera decidir en qué gastarlo. Ojalá. Algún día, espero, será así.

®Roberto García Fadón

Mientras tanto, seguiremos decorando las calles para usted, poniéndonos camisa y saludando con nuestra mejor cara. Seguiremos esperando con ansia sus visitas. Nos seguiremos emocionando. Le daremos la mano. Y la despediremos con mucha educación.

Pero habrá un día en que usted pueda ver, como ciudadana , lo que antes fue su reino. Podrá ver el mundo en el que realmente vive.

Hasta entonces, salud y república.

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