Todo lo que debes saber si estás pensando llevar tu negocio a USA

El pasado 10 de marzo organizamos desde JME Ventures un workshop, impartido por Zurbarán Abogados, sobre todo lo que debes saber si estás pensando llevar tu negocio a EEUU, desde el punto de vista mercantil y fiscal. Al final de este artículo encontrarás un link desde el que podrás descargarte todo el contenido de la sesión.

El ecosistema emprendedor español ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, multiplicándose por cinco desde 2015. No obstante, muchas startups siguen planteándose establecer la sede de su empresa en Estados Unidos por diversas razones:

  • La incorporación de inversores americanos al captable de la empresa permite acceder a su red de contactos en el mercado americano, así como en otros mercados que podrían ser interesantes de cara a acelerar la expansión internacional.
  • Las valoraciones de las startups en Estados Unidos suelen ser considerablemente más altas que en España.
  • La carga impositiva y las cotizaciones a la Seguridad Social que soportan tanto las personas físicas como jurídicas, si bien varían de un Estado a otro, son menores a las de España. Ahora bien, es importante destacar que esto no significa que no se paguen impuestos en Estados Unidos, ya que es una jurisdicción con una imposición considerable. Igualmente, es relevante precisar que Delaware no es un paraíso fiscal como se ha llegado a catalogar en determinados foros.
  • Se utilizan acuerdos de financiación mucho más sencillos y de rápida ejecución que no son tan frecuentes en España, como los SAFE.
  • Se agilizan los trámites burocráticos, sobre todo en la constitución de la empresa y en posteriores ampliaciones de capital.

Ahora bien, no todo es “bonito” en Estados Unidos, ya que la decisión de llevar tu negocio a este país también lleva aparejada una serie de cargas. El coste de establecer la compañía en un lugar tan caro como Delaware no es despreciable, pero a esto se une la necesidad de adaptar la contabilidad de la empresa a los US GAAP y la contratación de los empleados a la legislación laboral americana, entre otras cuestiones. Además, no podemos olvidar que en Estados Unidos tendrás que competir contra las mejores empresas del mundo, y no solo contra las de España.

A nivel individual, llevar tu empresa a Estados Unidos también implica ciertas cargas, pues si ello supone que tú te desplaces allí, tendrás que solicitar un permiso de inmigración, entre otras cosas.

Mención especial merecen las implicaciones fiscales de esta operación. Existe la obligación de pagar un exit tax o impuesto de salida con el objetivo de garantizar que cuando un contribuyente (persona física o jurídica) traslade su residencia fiscal fuera de España, el Estado grave el valor económico de ciertas plusvalías creadas en su territorio, aun cuando la plusvalía en cuestión todavía no se haya realizado en el momento del traslado.

La legislación fiscal española contempla dos tipos de exit tax: uno en el IRPF -cuando el contribuyente persona física traslada su residencia de España al extranjero, tributa la ganancia acumulada de ciertas participaciones de su titularidad- y otro en el IS -cuando una sociedad traslada su domicilio fiscal al extranjero, tributa la plusvalía latente de su patrimonio empresarial-.

En el IRPF, el exit tax grava las ganancias patrimoniales por cambio de residencia, entendiendo por tales las diferencias positivas entre el valor de mercado de las acciones o participaciones de cualquier tipo de entidad cuya titularidad corresponda al contribuyente y su valor de adquisición, siempre que el contribuyente hubiera sido residente durante, al menos, 10 de los 15 períodos impositivos anteriores al último periodo impositivo que deba declararse por este impuesto y concurra cualquiera de las siguientes circunstancias:

a) Que el valor de mercado de las acciones o participaciones exceda, conjuntamente, de 4.000.000 de euros.

b) Que en la fecha de devengo del último periodo impositivo que deba declararse por este impuesto, el porcentaje de participación en la entidad sea superior al 25%, siempre que el valor de mercado de las acciones o participaciones en la citada entidad exceda de 1.000.000 de euros.

No obstante, si el obligado tributario adquiriese de nuevo la condición de contribuyente sin haber transmitido la titularidad de las acciones o participaciones, podrá solicitar la rectificación de la autoliquidación al objeto de obtener la devolución de las cantidades ingresadas correspondientes al exit tax.

Además, cuando el cambio de residencia se produzca como consecuencia de un desplazamiento temporal por motivos laborales a un país que no tenga consideración de paraíso fiscal, o por cualquier otro motivo, siempre que en este caso el desplazamiento temporal se produzca a un país que tenga suscrito con España un convenio para evitar la doble imposición internacional que contenga una cláusula de intercambio de información, previa solicitud del contribuyente, se aplazará por la Administración tributaria el pago de la deuda tributaria que corresponda a las ganancias patrimoniales durante un periodo de cinco años.

En el IS, el exit tax grava las plusvalías latentes, calculadas como la diferencia entre el valor de mercado y el valor fiscal de los elementos patrimoniales que sean propiedad de una entidad residente en territorio español que traslada su residencia fuera de éste, excepto que dichos elementos patrimoniales queden afectados a un establecimiento permanente situado en territorio español de la mencionada entidad.

En el caso de que el traslado se produzca a un Estado miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, el contribuyente podrá optar por fraccionar el pago de la deuda tributaria por quintas partes anuales iguales.

A la luz de lo anterior, es evidente que trasladar tu negocio a Estados Unidos no es una decisión fácil, pero conviene tomarla cuanto antes, ya que a medida que la compañía crece, las implicaciones fiscales, la complejidad legal de la operación y los costes serán cada vez mayores.

Si, sopesados los pros y contras, te decides a llevar tu negocio a Estados Unidos, la siguiente pregunta que deberás hacerte es: ¿cómo? En este sentido, se barajan dos opciones: el Delaware flip y la redomiciliación.

El Delaware flip consiste en el traspaso de las acciones de los actuales accionistas de la startup originaria a una nueva empresa constituida en Delaware. Igualmente, todas las opciones de compra de acciones de la sociedad no estadounidense que estén en vigor se canjearán por nuevas opciones de compra de acciones de la nueva sociedad matriz de Delaware. De esta forma la startup originaria se convierte en una subsidiaria de la empresa holding radicada en Estados Unidos.

Photo by Zurbarán Abogados

En el flip, como regla general, no hay exit tax en el IRPF, ya que el founder no tributa la ganancia patrimonial acumulada de todas las participaciones que sean de su titularidad, sino solo la de aquella participación que permuta por una participación en la entidad americana. Es decir, si el founder sigue siendo residente en España, simplemente tributará por la ganancia patrimonial derivada de la permuta de participaciones. Tampoco hay exit tax en el IS, pues la empresa española sigue siendo residente en dicho país; no cambia de domicilio fiscal. Lo único que cambia es que, a partir del flip, participa en ella una sociedad residente en Estados Unidos, y no los accionistas españoles.

Por tanto, la ganancia patrimonial derivada de la permuta de participaciones tributará en el IRPF (hasta un tipo del 26%) o en el IS (tipo del 25%), dependiendo de si quien permuta es una persona física (founder) o una sociedad (por ejemplo, una holding del founder). En este último caso, merecerá la pena analizar la posibilidad de aplicar mecanismos para corregir la doble imposición en España en el IS.

Por su parte, la redomiciliación consiste en el traslado del domicilio social de la empresa. Para que el traslado sea efectivo, la startup deberá adaptar su estructura societaria a las normas mercantiles y estatutarias de Estados Unidos; cambiar de nacionalidad; modificar sus estatutos sociales; adecuar el capital social al mínimo exigido por la ley de destino, cambiando su moneda al dólar estadounidense y adaptando la forma jurídica de las partes alícuotas en que se divide el capital social. Todo ello debe ser acordado previamente por la junta general.

Concretamente, la Delaware General Corporation Law (DGCL) permite a las empresas extranjeras redomiciliarse en Estados Unidos siempre que la jurisdicción de origen también lo permita y la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles (LME) permite a las empresas españolas trasladar su domicilio social al extranjero, siempre que puedan constituirse en la jurisdicción de destino. Por tanto, atendiendo a lo anterior, no parece que haya ningún problema para que tu empresa traslade su domicilio de España a Estados Unidos.

En el caso de optar por la redomiciliación, la ganancia acumulada de su patrimonio empresarial estaría sujeta al tipo del 25% del IS en España, a menos que estos activos y pasivos se asignen a un establecimiento permanente en dicho país. A diferencia del Delaware flip, la redomiciliación no tiene un coste fiscal en el IRPF de los accionistas (tal y como ha confirmado la Dirección General de Tributos en su consulta vinculante con n.º de referencia V3538–16).

Pero ¿cuándo conviene elegir una opción u otra?

Si tu base de clientes está principalmente en España, el Delaware flip parece la opción más recomendable a fin de evitar problemas fiscales relativos al IRNR en la operativa de negocio diaria (retención, existencia de PE…), ya que el negocio se llevará a cabo en España. Además, una de las grandes ventajas del flip es su rapidez, sobre todo si lo comparamos con la redomiciliación, pues mientras que el primero suele tardar un mes, el segundo tarda entre cuatro y seis meses. No obstante, hay que tener en cuenta que la tributación en España de la plusvalía derivada del flip puede ser relevante y que la creación de una estructura corporativa transfronteriza tendrá implicaciones a efectos del IRNR y de precios de transferencia.

En otros casos, la redomiciliación podría ser mejor opción, pues, al no estar registrados los activos más valiosos en los libros, el importe del exit tax puede ser menor. Además, no es necesario crear una estructura corporativa transfronteriza, si bien seguirán existiendo ciertas implicaciones en relación con el IRNR (por ejemplo, en dividendos).

En cualquier caso, la mayoría de emprendedores que han decidido establecerse en Delaware coinciden en que lo mejor es llevar tu negocio a Estados Unidos únicamente cuando tu estrategia comercial sea atacar el mercado americano y, en ese caso, hacerlo lo antes posible.

Puedes acceder a la presentación preparada por Zurbarán Abogados a través del siguiente link: https://docsend.com/view/9nna5t28hsbkbjrz

About JME Ventures

JME Ventures es un venture capital con base en Madrid que actualmente gestiona tres fondos que suman cerca de 120 millones de euros. Sus inversiones se focalizan en las fases iniciales (desde pre-seed a series A) de compañías españolas, o fundadas por españoles, con un componente tecnológico importante y un alto potencial de escalabilidad a nivel internacional.

Durante la última década ha invertido en más de 60 startups con gran proyección y crecimeinto, contribuyendo así a desarrollar el ecosistema emprendedor en España. Algunos ejemplos son Flywire, Lingokids, Genially, Odilo, Ritmo, Ironhack, o Jobandtalent.

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