Haz cosas que hagan sonreír a tu corazón

A veces das todo y parece no ser suficiente. Te entregas mental, física y espiritualmente a alguien o a algo y parece que nunca aprecian lo que haz hecho. Es un desgaste emocional el tratar de buscar estar bien con los demás, el estar bien contigo mismo pero me quedo tranquila con el hecho de que he hecho todo lo que esta en mis manos por estar en paz con los otros. Ahora me queda estar en paz conmigo mísma.

Mi meta de ahora en adelante es hacer cosas que hagan sonreír a mi corazón. No importa si esa sonrisa dura cinco minutos, dos horas, una noche, una semana o una eternidad. Es una sonrisa que vale la pena por que es una sonrisa que yo misma me provoco. Es una sonrisa que me hace disfrutar de cada momento, de cada instante que tengo donde puedo hacer lo que quiera y cuando quiera porque tengo un magnífico don que me ha dado Dios: la vida. Me ha dado vida; me ha dado un corazón que no se cansa de darse a los demás. Un corazón que busca amor y dar amor. Un corazón que en este instante se encuentra roto pero que sabe y que lucha por componerse pronto.

Tengo un alma que me hace un ser excepcional por el simple hecho de ser algo más que carne humana. Esta alma me hace sentir una conexión con un ser supremo, al que yo llamo Dios, y me hace darme cuenta que todo es temporal y que lo que pasa en la tierra no es lo primordial. Que hay más de lo que veo, lo que conozco, lo que puedo llegar a descubrir. Que hay un destino forjado y que toda decisión que tome me llevará a el. No hay decisión mala, no hay acto erróneo siempre y cuando cada uno de mis actos me hagan feliz, me hagan crecer, me hagan una mejor hija, hermana, amiga, nieta…

Haz sonreír a tu corazón y te aseguro que si mantienes a este feliz atraerás a otros corazones que buscan lo mismo que tu: amar, vivir, servir, soñar.

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