El reflejo entre dos espejos: Del autorretrato al lenguaje íntimo
Aglaia Berlutti
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Pasa que tus textos me alteran y me causan emoción.

Que me hacen pensar, buscar referencias. Cuestionarme lo poco que leo hoy en día.

Cuando pienso en autorretratos, el primer autor que viene a mi cabeza es Van Gogh. Que descubrí en su museo que se autoretrataba no por vanidad, sino por pobre.

Y por supuesto Frida Kahlo. Quien parece haber hecho de su propia vida una obra de arte.

Esa escena de la Agrado es una de mis favoritas del cine de Almodóvar. La repito siempre. La vuelvo a ver. Y no paro de decirle a amigos y amigas que ojalá la vida les depare parecerse a lo que siempre quisieron ser. Y si también lloro.

Pero bueno, yo soy un sensiblero cinematográfico.

Y si se trata de fotografía en retratos que no son auto mi primera referencia es El Gusano, Luis Brito. Por ser tío mío. Por ser íntimo amigo de casa. Porque comía cochino con mis viejos o porque me regaló mi primera cámara, una Zenith de la era soviética. Que yo, la verdad, use poco y mal.

Creo que podríamos convenir que un autorretrato sin intención, no es más que un selfie.Yo nunca pude desnudarme de esa manera ante una cámara. Sólo por escrito en mis diarios personales y después ya entrado el milenio en mi blog. Pero con foto no. Le huí, hasta que decidí seguir la moda de la marca personal.

Pero veo, leo en realidad, que tú eres más bien Aglaia a través del lente.

Así, es la vida.

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