Jueves, seis y algo

— Hola. — Otro hola que salia de mi celular. Sin esperanzas. Realemente siempre me pregunté por que lo hacia. Dejé el telefono sobre mi pecho mientras subía el volumen de la musica con el control remoto. Quería entrar en trance y olvidarme del tiempo.

No me pude quedar dormido como queria, una vibración me sacudió el pecho.

— Hey Raul! — siempre es linda una respuesta. — Estás al pedo esta tarde? — Es mi amiga, pero creo que me podria enamorar de alguien que me sabe calar tan bien.

— Me leiste la mente! — Le respondi

— Che, yo tengo que hacer unas cosas por el centro, pero no voy a tardar mucho… ponele una hora. Donde querés ir ? —

— Ah conozco un par de bares, te parece una cerveza? — Estaba empezando a caer la tarde recién, pero ella no es de las que se pone en pedo facil, yo tampoco.

— Pero mirá que estoy así nomas —

— No hay drama, tienen mesas afuera —

Terminamos de arreglar donde nos íbamos a encontrar y a que hora. Yo me puse a buscar plata, de mas, por si acaso. Cuando abrí la billetera vi que tenia un forro. No es que me la pase cogiendo y no se por que lo puse ahí, pero el simple hecho de que esté me hace sentir un uno por ciento mas hombre.

Fui caminando, tranquilo. Nos encontramos, siempre esta linda, aunque ande en ojotas. Tampoco necesita tacos. Yo también me fui en ojotas además.

— Che como andas ? — le dije mientras le daba el tipico saludo de apoyar la mejilla con mejilla y hacer ruido.

— Aca andaba, comprando un par de boludeces para mi vieja nomas —

Fuimos hasta el bar que estaba mas cerca. Nos quedamos ahí un par de horas. Hablamos de la vida, los artistas que nos dejaron, la cagada que es la vida y lo horribles que son los recitales grandes pero cuanto que lo valen. Nos quedamos charlando hasta que se hizo de noche por completo, la acompañe unas cuadras y después se tomó un taxi.

Yo miré alrededor y me metí un barsucho, un antro con todas las letras. Arcades de la epoca que habia que meterles fichas, mesas de pool con luz baja y borrachos contra la pared. Pedí un whiskey y me quedé en la barra, había una loca que bailaba sola. Al parecer nadie tenia los huevos de acercarse. Era alta también, de pelo corto castaño. Me hizo acordar a ojitos claros pero con un buen sorbo de ese alcohol color amarillento que me dieron se me pasó, y por suerte la flaca tenia los ojos bien negros.

Empezamos a bailar, no tenia pinta de estar tan en pedo. La agarré de la cintura y se dejó. Sin darme cuenta empezamos a chapar, nos metimos la lengua a mas no poder.

— Che vamos a otro lado mas tranquilo ? — Mas vale que me refería al telo que estaba a la vuelta.

— Dale lindo ! —

Fuimos hasta ese telo de mala muerte, por suerte cobraban barato así que pagué para la noche entera. No hubo mucho preámbulo para ponerse en bolas, los dos estábamos en sintonía con una cosa: la calentura. Nos pusimos a coger sobre una silla que había en la pieza, pero nos cansamos rápido de la incomodidad. La tire sobre la cama y seguimos de la manera mas tradicional posible. La mas cómoda. Terminamos después de un rato. Ninguno tenia mas ganas para otra vuelta.

— Te quedas a dormir? La tenemos hasta mañana a la pieza — Le dije.

— No deja, ahora llamo un taxi, no te preocupes — Me quede mirandola — lo pago yo, no te hagas drama —

Ella se puso primero el vestido y después la bombacha a rayas que tenia. Yo seguía en bolas.

— Bueno, chau, estuvo muy lindo — dijo cerrando la puerta, no respondí. Estaba fundido y solamente quería dormir. No se por que, pero me acorde de ojitos claros y me dio un bajón terrible, pero no me duró mucho. Me quedé dormido antes de darme cuenta.

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