El año que viene…

No se por qué el cóctel de arrepentimientos mezclado con trozos de esperanza es la bebida por excelencia en los últimos días del año…

Son muchos los ejemplos de ciclos que podemos crear y cerrar en nuestra vida: periodos laborales, etapas de formación, relaciones interpersonales y uniones sentimentales entre otros; cada uno de ellos trae consigo un elemento común: El cambio.

Somos conscientes de la importancia del cambio como agente de progreso, lo pensamos, lo deseamos pero difícilmente lo planeamos.

Adoptar el cambio no es fácil, poseemos una resistencia natural que nos impide abandonar la inercia. Nos distraemos con facilidad y la procastinacion se convierte en nuestra permanente compañía.

Enfrentar un nuevo ciclo requiere de planificación y esta comienza con una idea plasmada en una hoja en blanco, involucra una descripción de los pasos que necesitamos dar para llegar al objetivo y establece límites para que estos se cumplan.

Deseamos un viaje a un destino especial? Queremos abandonar el vicio que controla nuestra vida? Buscamos aprender un nuevo oficio o necesitamos desarrollar más habilidades? Comencemos por armar un plan.

“Poco a poco se anda lejos…”, “Divide y vencerás…” Seguro que escuchamos estas frases con frecuencia pero ¿Las colocamos en práctica?

El año que viene para muchos será un nuevo ciclo cargado de deseos y buenas intenciones pero hacer que los deseos se conviertan en realidad depende de nuestra capacidad real de ejecutar.

!Que el nuevo año nos sorprenda con un plan!