Me lo merezco…

La vieja escuela nos inoculó el virus del conformismo, la crítica y los términos medios en gran parte de los escenarios de nuestra vida…

No existe envidia “de la buena” como algunas personas afirman en los momentos en que ven sobresalir a un compañero de trabajo, cuando observan que su destacada labor se ve recompensada por un aumento en su salario o al menos por un ascenso relativo en la jerarquía que toda empresa crea a partir de su fundador.

Bueno, cuando el reconocimiento es el producto de “oscura” influencia y “acuerdos” amañados entonces justifico la reacción airada del ser humano ante la injusticia principalmente cuando este suceso afecta o puede afectar a quienes conviven con el afortunado. Y sucede con frecuencia, nuevo cargo, nuevo salario son la excusa para imponer ideas sin la posibilidad de ser analizadas… Todos lo hemos vivido: “Es el jefe, y toca hacerlo así…”

Cuando los argumentos se acaban, el único recurso a la mano es el escudo que brinda el cargo que ocupamos…

Recuerdo como las empresas viven día a día su propia novela donde muchos ganan protagonismo por todo menos por el talento, donde otros prefieren no levantar la mirada para no recibir una función más y donde la gran mayoría siempre van a tener como consigna: “Me lo merezco…”

He observado una campaña que dice “No cobro por lo que hago, cobro por lo que se…” y muchas personas la toman como bandera. Definitivamente creo que esas personas hacen parte del grupo “Me lo merezco…”, personas que viven el día a día esperando que sean las 6 de la tarde , personas que no están dispuestas a pensar para evitar el cansancio.

Estoy seguro que son ellos los que llevan a las empresas a un estado de hibernación, son aquellos los que guardan silencio observando como se consumen las organizaciones pero siguen tranquilos porque su salario no se ve disminuido, son personas que ven como decenas de compañeros pierden su trabajo en las épocas de “vacas flacas” y no se inmutan.

El conformismo es quizás igual de nocivo que la crítica y la envidia, es una de esos legados que se transmite en nuestra sociedad y que debemos erradicar. Solo un pensamiento orientado hacia el “Hacer” nos facilita alejarnos de ese estado mediocre.

Participar no es pecado, preguntar es gratis, opinar es un deber, aportar es una oportunidad y entregar nuestro mayor esfuerzo es una obligación. A diferencia de lo expuesto en la campaña, debemos cobrar por lo que somos capaces de hacer y NO por lo que sabemos.

Dejemos ya de pensar que “Me lo merezco…”