CHARLIE HEBDO Y EL FUNDAMENTALISMO COOL DE INSTAGRAM

Hace unos minutos, mi amiga Linda Davies reaccionó en su muro de Facebook contra los comentarios del Papa Francisco sobre la Masacre de Charlie Hebdo en Paris, de la siguiente forma: ‘WTF! El líder de la religión más corrupta de la tierra opinando sobre fundamentalismos…’. De esta forma se refería al llamado del Papa a dar una respuesta unánime contra esas ‘interpretaciones corruptas de la fe’ que justifican la violencia terrorista. Como gay y católico, me considero una paradoja caminante que, no obstante, merece respeto aún de, lo que podríamos llamar, el secularismo anti-institucionalista que caracteriza a Facebook, Twiter y tambien, el diario La Nación.

Esta es la época de los ‘social media’ en la que todos nos sentimos scon, y posiblemente tengamos, el derecho a expresar nuestros puntos de vista y también a usar (y manipular) las imágenes de las formas mas variadas y, muchas veces, triviales. Pero esto es algo nuevo en la historia de la humanidad. Antes de la aparición de Internet, las imágenes suponían ser apreciadas en su contexto específico. Por ejemplo, un retrato de la Virgen María en un museo tiene un significado totalmente distinto al que tiene en una Iglesia, en la que conserva su ‘presencia mágica’. Es por eso que las imágenes de los santos se tocan en las Iglesias pero sólo se observan (con distanciamiento estético) en los museos. Algo similar ocurre con la sátira política que ha sido siempre un mecanismo para la catarsis social y para evitar que la sangre llegara al río. De hecho, desde la Edad Media, fue durante el Carnaval cuando se permitía que el orden social fuera desfachatadamente alterado solo para, poco después, ser reafirmado. Tras la invención de la imprenta, la sátira se materializó en panfletos, pasquines y libros que permitieron tanto a autores como a lectores expresar sus diferencias con el régimen de manera más o menos creativa. Este es el espíritu que en la literatura francesa supo representar Rabelais, por dar sólo un ejemplo y que hoy en día tiene como herederos a los comics y, por qué no, a este blog. En tal sentido, loveartnotpeople.org se inserta en la tradición de la injuria como critica cultural y política que tuvo no sólo a Rabelais sino también a Quevedo y a Daumier como máximos exponentes. Este tipo de sátira cultural se basa en la aceptación de lo Dionisíaco (la injuria?) como alternativa a la autosuficiencia de la opinión imperante (casi siempre expresada en forma de moral pública o, también, como ‘lo oficialmente cool’). Creo que, hoy en día, Facebook y, muchas veces Twitter, son los escenarios para que esa suerte de fanatismo secular de aquellos que se autodenominan cool (Wally?) y ‘los que tienen razón’ (Liniers?) anulen todo tipo de diálogo. En nuestro país, el tipo de debate cancelado por la Cámpora y el Kirchnerismo, a nivel cultural, se ha caracterizado por este tipo de autosuficiencia progresista secularista.

Lo que hace todo esto aún más complicado es que tanto en Facebook, Twitter o Instagram, la gente use sus breves comentarios o fotos como mecanismos para la construcción y apuntalamiento de su propia identidad. Tomemos como ejemplo a Wally Diamante siempre en Instagram con su sonrisa de muffin, su saquito azul, sus pantaloncitos blancos y loafers de invierno sentado en un lounge, al lado de amigas anoréxicas y con una copa en la mano. Es esa imágen la que constituye no solo una declaracion de voluntades sino una valoración de la realidad. Wally ES esa escenificada imágen. Dicho de otro modo, Wally gordo y limpiando su casa deja (al menos para él) de ser Wally. A esa nivel, es cuestión de vida o muerte. De ahi al fanatismo hay un paso ya que ‘la joda cool’ pasará a definir su identidad y todo lo que se oponga a ella amenazará su mismísima integridad ‘moral’. Pero, como bien se puede ver en el ejemplo de las fotos de Instagram en la que todos aparecemos mostrando lo espléndidos que somos, se produce un desplazamiento de lo Dionisíaco (lo carnal e injurioso) hacia lo elevado y lo moral en donde lo ‘correcto’ es oponerse a toda expresión institucional y colectiva ya sea espiritual, religiosa o política. Digamos que este es un fanatismo de otro tipo pero tan fanático como aquel al que supone oponerse. Este es el fanatismo hedonista Instagram?

Sim embargo, el escenificar la propia vida como si fuera una producción fotográfica para la revista Vogue, tiene como consecuencia que aquello que debería ser gracioso se presente siempre como serio. No hay humor en las fotos de Wally Diamante y ni siquiera en las de Liniers. La traducción política de este tipo de lógica a la sátira política es que la misma deja de ser relevante. Es quizá por esto que en Francia, ‘Charlie Hebdo’ era económicamente inviable como empresa. “Charlie Hebdo’ (como Le Canard Enchainé y por qué no? loveartnotpeople.org pertenecen a esa tradición occidental de humor ‘sacado’ que tuviera un rol fundamental en la Europa en el siglo XIX en la lucha entre los republicanos, los monárquicos y la Iglesia. ‘Charlie Hebdo’ es un periódico de sátira política que si bien parece solo sobrevivir en Francia, solía ser un género muy importante en Estados Unidos, Inglaterra y la Argentina. Quizá en la Argentina de la mano de loveartnotpeople lo sea nuevamente pero no me corresponde a mí decirlo.

Quizá sea por esta razón que loveartnotpeople.org ha encontrado en el dibujante Liniers un contra-ejemplo de aquello para lo que el comic y el humor gráfico suele servir. En Liniers y su ‘ética macanuda’ hay una liquefacción de todo tipo de debate social o político al que, automáticamente se lo convierte en ‘inapropiado’ o ‘poco cool’. Este es también el caso de esa imbécil llamada Malena Pichot y no sorprende que estos bichos ‘anti-sistema’ estén trabajando (‘donde si no?’) para el Estado y para el diario La Nación, respectivamente.

Las tapas de Charlie Hebdo han indignado a curas, rabinos e imanes, casi por igual y ponen sobre la mesa un debate que muchas veces parece darse por acabado. Me refiero al del rol de las imágenes en el mundo de hoy. Muchos dicen que con la emergencia de Internet y los social media las imágenes se han vuelto tan ubicuas que han perdido su relevancia. Sin embargo, los asesinos fundamentalistas Islámicos que provocaron la masacre de Charlie Hebdo fueron movilizados por imágenes y en particular por dibujos. Creo que la razón de esto es los dibujos de por sí son manuales y son la viva prueba de la intencionalidad humana, en este caso, oponiéndose a los fundamentos de la religión.

Sin embargo creo que convertir a los muertos de Charlie Hebdo en mártires (como lo hizo Liniers con su ‘homenaje con la V de la Victoria’) es problemático y poco inteligente ya que equivale a transformarlos en piezas de un ajedrez de otro tipo de fundamentalismo, el de la ‘libertad de expresión’, etc. Esto daña, más que consolida, su legado. En tal sentido, fue raro ver como el Papa Francisco y los líderes de Europa salían a condenar el horror de la masacre un mes después de la tapa del especial de Navidad en el que la Virgen Maria daba a luz frontalmente mostrando su vagina o aquella tapa en la que el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo aparecían enfiestados. Es por eso que cuando mi amiga Linda Davies salió a acusar a Francisco por el simple hecho de ser Papa sin siquiera permitirse escuchar lo que ese Papa tuviera para decir, cayó en un tipo análogo de fundamentalismo al que parecía estar acusando y que caracteriza el tipo de debate que muchas veces tenemos en las redes sociales. Creo que la clave para evitar la tentación a bloquear toda opinión que no tenga la ‘anti-institucionalidad’ que parece ser requerida para ser ‘cool’ en Facebook, es poner las cosas en su verdadero contexto. J A T

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