Enogastronomia, curso intenso pero informativo. Este es un pequeño resumen de mis vivencias y recuerdos a lo largo de este de curso de catas. Lo primero que tengo que decir es que no me considero un gran tomador de vinos, incluso antes del curso era mi bebida menos preferida a la hora de una comida porque nunca había llegado a apreciarlo bien. Ahora, luego de finalizar no voy a salir diciendo que amo el vino y me vuelve loco pero si he desarrollado un cierto afecto por algunos estilos y uvas en particular. Cabe recalcar que tuvimos la oportunidad, mis compañeros y yo, de probar unos vinazos en varias ocaciones. Y si, podría decir que salí enamorado pero de uno que otro vino por sus propias características y no por el hecho de que lo analicé y lo aprendí a tomar. Sino porque estaban exquisitos, simplemente.

Entonces ¿como creen que se sentiría alguien que en su vida a degustado un vino? Pues si, con miedo y a la expectativa de ver como iba a ser. Con la llegada de una cara conocida, llegaron los vinos también, un trio de blancos de Francia. Que mejor recibimiento para mi ya que mis preferidos son los blancos. Empezamos con un Chabli, vino blanco de cuerpo, de la region de Borgoñona, excelente empiezo. Esta vez también fue mi primer experiencia con los aromas y notas empiromaticas. Quien hubiera llegado a pensar que los vinos podrían llegar a tener estos aromas a plástico o a farmacia. Pues ese Riesling que probamos ese primer día fue toda una revelación. Uno de mis favoritos ese Riesling, vino dulcito y de cuerpo redondo como me gustan a mi.

La siguiente semana seguimos con los tintos de Francia, lamentablemente yo no pude asistir a esa clase entonces les quedo debiendo las anécdotas.

La próxima semana fue de “celebración”. Mentira, pero casi porque esa semana fueron los espumantes. Y pues no tengo mucho que contar acerca de estos o al contrario podría decirles miles de cosas de sus estilos y diferencias con respecto a los otros vinos pero no voy a divagar. Les puedo comentar que probamos diferentes espumantes una Cava, un Prosseco (mi favorita, ¡viva Italia!) y la famosísima Champagne. Creo que estos vinos si son solo para esas ocaciones en donde uno va a celebrar o conmemorar algo, porque ademas no son el estilo más barato. Pudimos notar la diferencia entre las burbujas, ademas de probar unos vinos muy ricos.

Luego pasamos a los blancos de Italia, ¡que buena semana! Creo que con lo que han leído por ahora podrían darse cuenta que esta semana estuvo increíble. Una de mis uvas preferidas la Pinot griggio una uva simple, acida, frutal, mucha mineralidad y fácil de tomar. Probamos otro muy rico de la variedad Carricante una uva muy importante en Sicilia.

Seguimos con los tintos de Italia, muy buena semana también. Empezamos con un blend de Sangiovese de la Toscana, un vino recuerdo muy secante pero fácil de tomar también. Esa semana descubrí que la Corvina es una variedad de uva, estaba buena. Creo que fue la primera semana que probamos un vino varietal, hecho de una única variedad, de la uva Nero Deavola.

Seguimos con España, igual respectivamente la primera semana blancos y luego tintos. La primera semana tuvimos un pequeño inconveniente con un vino el rosado Prieto Picudo venía defectuoso o en si malo. Ese vino tuvimos la oportunidad de probarlo en el curso anterior y siendo yo un fan de los rosados, por su dulzor usualmente, me había enamorado de ese vino en especial. Y gracias a eso pudimos notar que el de este curso no estaba muy sano. Un color casi granate y un aroma un poco extraño nos dieron los indicios de que podría estar pasado, y si efectivamente no sabía igual a aquel vino dulce que había probado.

También probamos esa semana dos Granbazán el etiqueta verde y el ámbar. En lo personal me quedo con el verde, podía tomarlo con más facilidad. Tal vez por sus notas ácidas y no ser tan complejo como el ámbar.

España tintos, no es lo mío. Probamos la Tinta Toro, variedad propia de España. Vinos secos en boca y no hay mucho mas que les pueda contar, en lo personal no son mi estilo no es por matarlos pero si no los disfrutó mucho, aunque cabe recalcar que en estas semanas ya la comida fue mejorando drásticamente. No porque las semanas anteriores estuviera fea, sino porque los maridajes eran ya más complejos. A como nosotros también íbamos mejorando. Recuerdo que comimos un queso manchego delicioso, lo importante de los maridajes regionales fue clave para poder disfrutar estos vinos.

Siguiente semana, Australia. Ya con varias semanas encima, un montón de aromas nuevos descubiertos, sabores y sensaciones. Llega una de mis semanas más esperadas y con ella una de mis uvas preferidas también, la Syrah. Estuvo muy provechosa esa semana, probamos un Riesling nuevamente volvemos a las notas de minerales. Probamos un Pinot Noir que fue maravilloso, de hecho no estoy seguro pero creo que si me gusto mas que el Syrah. Era más delicado o suave en el paladar.

Luego fue el turno de USA. La costa oeste de Norteamérica para ser precisos. Esta semana probe el único vino al cual le puse una E de excelente en la parte de fase gustativa. El Riesling de Chateau Ste. Michelle fue casi descrito como umami. Dulce al principio, acido, salado de lo mineral, post gusto medio alto, super bien balanceado. Probe buenos vinos a los largo del curso pero este estuvo increíble, un vinazo. Excelente zona productora de vinos no cabe duda. Probamos un blend, pero solo de Cabernet Sauvignon, era un blend de una misma uva pero de diferentes viñedos, todos de California pero unas venían de Napa otras de Mendocino. Eso me resultó simpático e interesante.

Luego pasamos a mis vinos menos preferidos, Chile y Argentina. Estoy generalizando en realidad porque no he probado mucha gama de estos lados, pero si ni el Pinot Noir de Mendoza me gusto, mucho menos el Malbec. El más apetecible fue el blend de Malbec con, nuevamente, Corvina del valle del Uco. Un tinto de Masi, bodega Italiana, un vino de estilo passo doble que quiere decir que tiene doble fermentación. Ese día la polenta estuvo exquisita también no lo puedo dejar por fuera.

Por su parte Chile nos trajo un blanco complejo con notas malolacticas, ósea como a mantequilla olía ese vino, entre otras cosas. Estuvo bueno, me lo sigo imaginando como con un ceviche ya que tenia una acidez buena podría maridar bien. Por su parte los tintos no estuvieron tan mal, reitero no son mi estilo pero lo maderoso y diferente del Carmenere en comparación con los otros tintos que veníamos tomando del viejo mundo fue una agradable diferencia. Estos son vinos más para comer con un buen trozo de carne. Fueron vinos muy intensos esos del nuevo mundo sudamericano. La semana de Chile también fue simpática porque hicimos como una pequeña competencia entre nosotros y fue super interesante ver como habían avanzado nuestros conocimientos de cata, ya es mucho más fluido y podemos defendernos un poco mejor.


Para finalizar tuvimos una cata internacional con vinos de Portugal, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Tanto la profe como nosotros no los habíamos probado nunca, pero fue super interesante ver estas notas tan diferentes en algunos. Como el blanco de Nueva Zelanda tenia un aroma delicioso a maracuya y mango maduro un vinazo en realidad. Por primera vez en el curso probamos la variedad Pinotage, que es un híbrido entre Pinot Noir y Sinsaut. Un vino intenso en realidad, aromas a grosella y a humo. Muy bueno para un tinto diría yo.

Y así concluyó nuestro curso, no sin antes ser evaluados, obvio. Para cualquier persona que este interesada en el mundo de los vinos pero que desconoce, le recomiendo mil veces llevar aunque sea una clase de cata, nosotros tuvimos 4 meses y aún así nos hicieron falta miles de vinos y aromas por descubrir. Me jacto de decir que tuvimos excelentes vinos para degustar y una muy buena profesora que aunque asustaba a algunas compañeras de vez en cuando, era una tifón de información que si la supimos aprovechar podríamos ser personas muy capaces dentro del mundo de las catas, y como en todo la practica hace al maestro. Entonces a ver, oler y probar más vino.

Gracias por su atención, y saludos.

Rodrigo Chena.

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