Los oficiales reales en la Real Hacienda: “ entre fraude y buen gobierno”

Conferencia magistral de Michel Bertrand sobre el análisis de redes. Impartida en El Colegio de México

Esta entrada está dedicada a la presentación de una obra fundamental para entender el funcionamiento de la Real Hacienda de España y Nueva España desde una perspectiva en la cual los actores sociales tienen el papel central en los hechos históricos, particularmente en los del siglo XVIII.


El libro Grandeza y miseria del oficio: los oficiales de la Real Hacienda de Nueva España, siglos XVII y XVIII, del historiador francés Michel Bertrand, es una aproximación a las relaciones sociales en la Nueva España desde el estudio de los oficiales reales como grupo y su relación con el funcionamiento de la Real Hacienda de Nueva España durante los siglos XVII y XVIII.

En su obra, el historiador francés realiza una aproximación hacia la “prosopografía”, propuesta metodológica desarrollada a finales del siglo XIX que representa una “biografía colectiva elaborada mediante la descripción de los caracteres exteriores del grupo seleccionado, basada sobre todo en las características observables de este último, como origen, educación, carrera profesional, patrimonio familiar, actividades, etcétera.”

Para este autor, la Real Hacienda constituía un sector administrativo estratégico, en particular a través de su función de recaudación, ya que por medio de su engranaje administrativo aseguraba el tránsito de lo fundamental de las riquezas americanas a la metrópoli o al funcionamiento local del aparato del Estado colonial.

La Real Hacienda era un espacio administrativo que la Monarquía católica no podía descuidar y a través del cual buscaba defender sus intereses vitales, en consecuencia,la política real de protección y defensa de sus intereses era al menos tan importante en esa esfera como en los otros sectores administrativos.

Para Bertrand, la Real Hacienda es uno de los ámbitos predilectos para el estudio de las políticas de reformas, particularmente de las llevadas a cabo todo a lo largo del siglo XVIII, conocidas como las “reformas borbónicas”.


Plano de la Ciudad de México alrededor de 1750, escenario principal de los excesos y fraudes de los oficiales reales.

El libro trata la dinámica social de las élites novohispanas en el seno de los puestos administrativos y “burocráticos” de la Real Hacienda de Nueva España. En este espacio existía una cierta autonomía en el ejericicio del poder, que muchas veces se movía gracias a los intereses personales de los funcionarios, lo cual generaba grandes focos de corrupción entre los mismos oficiales, quienes en teoría debían de velar por los intereses reales y proteger la “bolsa del monarca”.

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es que la corrupción y las respuestas que suscitaba no son consideradas, ni sistemática ni automáticamente, como sinónimos de un debilitamiento de la autoridad del Estado; sino que formaba parte de un sutil juego político colonial en el que se enfrentaban permanentemente numerosos intereses rivales y contradictorios.

Este abuso del poder desde las “instituciones”se fundaba en alianzas a nivel social, político, jurídico y económico. Ante este creciente poder local, la corona implementó una serie de controles a trvés de las visitas, oidores, tribunales especializados y por medio de los recurrentes procesos judiciales. Dicha vigilancia generó una fuerte tensión entre la metrópoli y las posesiones de ultramar durante el siglo XVIII.