No me va tan mal

Mientras más te voy encontrando
(por decirlo de alguna manera)
más voy creyendo en fantasmas.
He aprendido a vivir con mis miedos
a cenar con ellos
a contarles secretos
a compartirles mi cama.

He tocado fondo.
He descubierto la sensación
de sentir la planta de mis pies
pararse sobre el vacío.

Ahora escribo despedidas 
como medida de precaución
y abrazo guardando una distancia prudente
para no apegarme
para no acercar tanto a nadie
al territorio de mi pecho.

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