El propósito y las consecuencias en la innovación

Esta charla de Bayala hablando sobre innovación la vi hace dos semanas y me voló el mate. Véanlo.

Días después me encuentro con este artículo de la futuróloga Amy Webb hablando de casi lo mismo. Inclusive algunos ejemplos que menciona ella, Bayala lo cuenta como hechos que le sucedieron.

Amy Webb: “Convertimos el futuro en un fetiche y no hablamos sobre cosas igual de importantes... En cierto modo, los que trabajan en AI se acostumbran a no prestar atención a cómo se aplica el resultado de su trabajo en otros sectores. Simplemente buscan que la siguiente fase de su experimento o investigación salga adelante.”
Carlos Bayala: “He conocido gente trabajando en AI muy comprometidos con el desarrollo de sus productos pero dejando de lado las consecuencias éticas que traerían estos desarrollos.”

Lo obvio y lo primero que pensé es que es una llamativa coincidencia. Pero masticando estas expresiones y viniendo de dos personas a quienes considero muy adelantadas, no son simples coincidencias que las deberíamos dejar pasar.

Estamos sobreestimando el impacto de la tecnología en el corto plazo y subestimando su impacto en el largo plazo.

A los creativos publicitarios y a los marketeros nos encanta usar lo más nuevo y trendy para la próxima activación de nuestra marca, solo para decir que fuimos los primeros. Sin embargo, en nuestro rol de creadores, en una industria que se jacta de ser innovadora, nos falta profundizar más acerca del sentido de todo lo que hacemos con la tecnología. Innovar no implica solo hacer algo nuevo. El propósito de lo que hacemos y sus consecuencias sociales deben ser igual de importantes.

Utilizamos la realidad virtual para hacer activaciones de marca en vez de investigar qué problemas podemos solucionar creativamente con esta tecnología, para que dicha solución esté auspiciada por una marca.

Lo que quiero decir es que por apurarnos a ser los primeros, no nos ponemos a estudiar en grados de mayor relevancia. Creamos experiencias a medias y no estudiamos a fondo la implicancia que puede tener la tecnología emergente en la vida de las personas.

En Nasta venimos impulsando un área de innovación llamada SWITCH. Al hacer un recuento de todos los proyectos trabajados en este espacio, noto que en su mayoría (casi todos) tardan bastante tiempo en poder ver la luz. Existen muchos motivos, pero el principal y casi sin querer, es que la mayoría son proyectos más a largo plazo, de experimentación, investigación, basados en la innovación abierta, cultura maker, que involucra a profesionales de otras industrias, con mejoras permanentes, donde de verdad buscamos crear productos y servicios con incidencia directa y positiva en las personas, mucho más allá de hacer solo “publicidad”.

Maker lab en Switch/Nasta

Evidentemente lo de Bayala y Webb tiene un enfoque mucho más amplio, complejo y hasta más importante, pero fácilmente lo podemos bajar a nuestro nivel, a nuestra área de acción o a la vida misma, ya que el propósito y las consecuencias de lo que hacemos, tiene que tener un protagonismo importante en todo.

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