Las 3 razones por las que los creativos sí deberíamos trabajar de gratis.

Ilustración por Rodrigo Ruiz.

Trabajar “ad honorem” o de gratis en la industria creativa es un tema del que siempre se habla. También se habla de como algunos clientes no respetan la profesión diciendo frases como “este trabajo te dará buena exposición” o “ganarás mucha experiencia con este proyecto” y aunque a muchos les parecen ofensivas, a mí no. Les explico por qué:

Los que me conocen saben que me he involucrado en proyectos creativos desde muy temprana edad, pero pocos saben que las ganancias de mis primeros proyectos fueron insignificantes o prácticamente nulas, y a decir verdad no me importaba mucho tampoco. Mi mayor motivación no era el dinero, era ganar experiencia y conocer gente que me ayudara a crecer.

Así que, sí. Creo que los creativos sí deberíamos darnos la oportunidad de trabajar de gratis. No siempre, no a menudo, pero sí y considero que se puede hacer de una manera sana bajo 3 escenarios generales:

  1. Estamos empezando o nuestra experiencia en el campo es cercana a cero. En nuestra profesión un excelente CV lleno de títulos o menciones de honor no vale mucho sin un buen portafolio que lo respalde, y si ese portafolio solo tiene proyectos de la universidad, es muy probable que no nos tomen en cuenta a la hora de contratar en grandes agencias o prestigiosos estudios. Muchos no lo hacen porque no pueden dedicarle un 100% de su tiempo, o porque no quieren ser practicantes durante meses en una agencia, pero la verdad es que hay maneras estratégicas de hacerlo sin tanto sacrificio. Una de ellas es dedicar parte de nuestro tiempo libre — ya sea después de clases o del trabajo, a ayudar algún negocio familiar o a algún amigo emprendedor con bajo presupuesto. Trabajar de gratis en estos proyectos nos ayuda a entender la industria desde una perspectiva más libre, sin ataduras de presupuestos, o presión por parte de jefes. Una vez que se concluya, no solo es un trabajo que se puede añadir a nuestro portafolio, sino que de paso ayudamos a un ser querido.
  2. Es un proyecto de alto valor sentimental. Cuando algo nos llega al corazón, el dinero pasa a un segundo plano. Ya sea una causa a la que seamos afines o algún proyecto que simplemente nos interesa ver salir a flote, lo más importante es involucrarnos y lo demás viene después. Sin embargo, a muchos no nos gusta trabajar de gratis por miedo a no ser valorados o a no vernos beneficiados, pero la verdad es que terminamos ganando más de lo que creemos. Un proyecto que nos apasiona siempre va a tener lo mejor de nosotros y se va a notar en los resultados. No tengamos miedo de trabajar en lo que nos apasiona, al final todas las experiencias suman y aunque no recibamos ninguna remuneración, vamos a terminar con un excelente trabajo en nuestro portafolio y una buena historia que contar.
  3. Fortalecer una relación laboral existente. Pensemos en lo bien que se siente cuando somos cliente frecuente de algún restaurante y nos reciben con una cortesía o no nos cobran el postre. Lo mismo pasa en nuestra área de trabajo. Al igual que las relaciones interpersonales, las mejores relaciones laborales se construyen basadas en mutua confianza y a veces nos toca afianzar esas relaciones en momentos críticos. Ya sea que nos perdonaron un error grave, nos atrasamos con una entrega o que nos dieron un proyecto grande que no esperábamos, la mejor manera en que podemos demostrar nuestra humildad y agradecimiento es regalando un poco de lo que ya tenemos. No cobrar o regalar parte de nuestro trabajo puede significar mucho más de lo que imaginamos y a la larga nos va a posicionar como profesionales que no solo piensan en dinero, sino también en el bienestar de los demás.

Al final, cuando la gente ve nuestro portafolio, no se preguntan cuánto costaron los proyectos que ahí tenemos ni cuanto cobramos, se preguntan quién es la persona detrás de ellos y cuáles fueron sus motivaciones para hacerlos. Incluso, si lo vemos desde un punto de vista estratégico, no existe tal cosa como “trabajar de gratis”. Nuestros esfuerzos siempre darán frutos y aunque hoy nos duela saber que esas horas invertidas no van a verse reflejadas en nuestras cuentas bancarias de manera inmediata, con el tiempo generarán un impacto invaluable en nuestro desarrollo profesional. También hay que tener claro que a la hora de hacer negocios, cualquier movida tiene que tener un sentido y lo más importante es que cuando decidamos “regalar” nuestro trabajo, sepamos exactamente por qué lo estamos haciendo y cómo esperamos vernos beneficiados por ello después.

Rodrigo Ruiz es un Diseñador y Director de Arte de San José, Costa Rica. Si quiere saber más de su trabajo visite rodrigoruiz.me o puede escribir al correo workwith@rodrigoruiz.me

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