Sírvame otro, cantinero

Hace muchos años atrás, le dije a mi mejor amiga que no volvería a tomar riesgos en el amor. Entre llantos, le dije que estaba cansada de ponerme en una posición vulnerable y arriesgar tanto por nada.

He aprendido a ignorar las famosas señales que las revistas de mujeres dicen que debemos de poner atención. He dejado que personas entren y salgan de mi vida con cierta apatía. He aprendido a no sobreanalizar situaciones para hacer conexiones que sólo en mi mente tienen sentido. He creado una barrera entre las demás personas y yo.

Pero todas mis paredes se han venido abajo.

He tirado todo ese progreso al basurero por alguien que no siente lo mismo por mí. Mis miedos se han hecho realidad y otra vez estoy en la posición donde tengo todas las de perder y he perdido. Pensaba que esas heridas de amores pasados habían sanado pero sentir este dolor tan intenso me dice a gritos que no.

No sé como ser la mejor persona. No sé como disimular lo que siento. No sé cómo borrar los últimos meses de mi vida. No sé cómo pretender que todo está bien.