Soy escarabajo
Ver hacia arriba buscando la esperanza de salir de esta pulsante obscuridad resulta imposible; cuando giro mi torpe cabeza en busca de la luz, me encuentro con una roca que me mira con sus profundas marcas y sus deseos de aplastarme. Es como si no supiera que al hacerlo, su propósito por fin acabaría y no tendría más razón de ser roca.
Examino lentamente esta infinita cueva y hayo por fin una salida que traslada mi desventurada suerte a un mundo lleno de luz. Para mi irremediable y prematura sorpresa, veo que imponentes y estáticas, descansan colosales rocas observando el desdén del mundo. Revelación que llega con demora a mi recóndita conciencia y hace que me pregunte si en realidad, esa gigante roca que reposa en mi techo tiene deseos de acabar con mi pequeña existencia y hacerla más breve de lo que necesita ser.
Y es que un escarabajo como yo no necesita de mucho tiempo para contemplar la existencia porque esencialmente, no lo hacemos. Pero esta vez, la inquietud ha despertado en mi junto con el deseo de conocer el lugar en el que reside mi carcaza marrón.
Me adentro dentro las grietas que adornan los colosales seres que vigilan y me encuentro con varias cicatrices. Le dan a la piedra propiedades de tragedia, de olvido y de nostalgia. Como si hubieran estado ahí por siglos escondidas y alejadas, con ganas de gritar y contar historias frías y lejanas. Pero nadie las escucha, solo la niebla sabe sus secretos porque los palpa y los absorbe para llevárselos sin contarlos jamás.
Cuanto más veo, más comprendo el sentido que tiene la brevedad de mi vida. Y es que un alma errante como yo, no puede conocerlos; es un crimen cósmico el contarlos y de llegar a hacerlo, esa piedra enorme colgando encima de mi hogar caerá y callara mi ahora muy ruidosa conciencia.
Ese es su propósito, cuidar el secreto de las almas que penaron alguna vez en este escenario místico y engañoso. Así que calmo mi curiosidad, debo respetar el orden universal que se escribe en el viento y volver a ser escarabajo. Solo así, sin preguntas, sin prejuicios y sin secretos.
Hoy despertó mi conciencia y hoy mismo morirá, por respeto a este lugar. Hoy libro a la roca de su propósito aplastante y de su responsabilidad vengativa. Y es que no necesito conocer los secretos de este místico recinto, porque en su piel, se leen sus recuerdos y con eso soy feliz. Con eso, soy escarabajo.
