“Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”, fui agredida

Parece un razonamiento sencillo: si dios es hombre, ¿cómo no perdonar a sus semejantes?

El 5 de mayo se estrenó en Costa Rica la película Toque de lo Alto. El largometraje está basado en dos historias reales. Más que reales son interpretaciones cristianas.

Katherine es violada a los seis años por su abuelo. Rosario es agredida por su esposo. Ambas son culpables por estar alejadas de dios. Reciben su castigo; Katherine se hace lesbiana y Rosario queda sola. Se acercan a dios, perdonan a los agresores, y él las hace felices. Fin.

“Mostrar una solución práctica y que no falla”, expresó en la premier el director del filme José Mario Salas. El consejo va dirigido a la mujer agredida, ultrajada y violada, para que no denuncie y sea sumisa a la desgracia que le ha sido impuesta. También el consejo va dirigido al agresor: ¡Viole! El perdón es un método que nunca falla.

La Unicef reporta 150 millones de niñas -53 millones de niños- abusados sexualmente por año. En Costa Rica, durante el 2013, las oficinas del Ministerio Público recibieron 1478 denuncias por violaciones, la mayoría mujeres. Podemos deducir que las violaciones y actos misóginos son inspirados por un soplo divino para advertir y guiar a los que se han alejado de la salvación.

En 1933 Hitler estableció un sistema de propaganda nazi utilizando los medios de comunicación y el arte; ochenta y tres años después ideas similares han logrado camuflarse, con la única diferencia que la prédica de la Iglesia sigue siendo intocable.

El idealismo cristiano se vuelve a manifestar desde la postura que acostumbra -¡Nunca nos acostumbremos!- : la convicción de una moral celestial con la que señalan y castigan ;nos hacen la cruz como obra de caridad y luego, sin que dios los vea, desean que nos quememos en el infierno.

El concepto de amor que se predica es unidireccional, egoísta y agresivo. Un amor destinado a unos pocos, donde el que no cumple con ciertos requisitos morales no lo merece.

Los protagonistas de la película aseguran que Toque de lo Alto llega al corazón. En efecto, me caló hasta el fondo y me sigue doliendo. Me duele porque se piensa que las mujeres agredidas son culpables .Me duele porque a la lucha de años, en donde tantas han muerto, aún le falta mucho por vencer. Me duele porque soy hombre y nos siguen enseñando a no llorar, a negar nuestra fragilidad humana y a maltratar a las mujeres.

Deseo que Dios regrese de una vez por todas y vea lo que han hecho a su nombre.

(Columna Mosaico - José P Román)