Las iglesias reformadas confiesan el bautismo de infantes — Scott Clark

Romel Quintero
Sep 2, 2018 · 3 min read

Hace algunos años publiqué una reseña de un libro en las páginas de la revista Modern Reformation. Algunos respondieron con una carta al editor quejándose de que yo había distinguido entre las iglesias reformadas y las iglesias bautistas. Mi respuesta revisada es la siguiente.

Claramente, los primeros bautistas no se llamaron a sí mismos “reformados”. Ellos sabían mejor. Según Crawford Gribben, los bautistas ya se designaban a sí mismos como “bautistas” en 1653. Keach usó el término “bautistas” en 1697. Un testigo cuáquero distinguió entre bautistas “generales” y “particulares” en 1672 (también Gribben). Estas designaciones preceden a la nomenclatura “bautista reformado” por 400 años. Así que no puedo encontrar la expresión “bautista reformado” en el siglo diecisiete. Si fue usada, no fue por los teólogos y las iglesias reformadas. Como ha observado el escritor bautista Pascal Denault, los reformados tendían a clasificar a los bautistas particulares con los anabaptistas, socinianos y otros grupos heréticos. Las iglesias reformadas nunca aceptaron a las iglesias bautistas como reformadas. Hubo congregacionalistas, presbiterianos y anglicanos en la Asamblea de Westminster, pero no hubo bautistas. La política es una cosa, la teología del pacto y la práctica sacramental es otra.

Esto es en parte, como argumenta Denault, porque los reformados y los bautistas tienen entendimientos de la teología de los pactos significativamente diferentes, siendo que algunos bautistas niegan que el pacto de gracia incluso existiera en la historia antes de la ratificación del nuevo pacto. Los reformados regularmente distinguieron entre la sustancia del pacto de gracia (e.g., Olevianus, 1585) y sus diversas administraciones, y entre la membresía externa en la comunidad visible del pacto y la aprehensión interna y espiritual a Cristo y sus beneficios solo por gracia y a través de la fe.

En la reforma, las iglesias reformadas apelaron a la irrevocable promesa divina dada a Abraham: “Seré tu Dios y el de tu descendencia” (la cual el apóstol Pedro reiteró en Hechos 2:39) y así confesaron el bautismo de infantes como esencial para la fe y práctica reformada. En contraste, como observa Denault, los bautistas querían saber quiénes eran los regenerados y así restringir para ellos la iglesia visible. Por esta razón las dos tradiciones leen Jeremías 31:31–34 de una manera bastante diferente.

En 1530, Ulrico Zuinglio confesó el bautismo de infantes ante la Dieta de Augsburgo como también lo hizo la Confesión Tetrapolitana (cap.18; 1530). La Primera Confesión de Basilea (Art.12; 1534), la Primera Confesión Helvética (Art.22; 1536), los catecismos de Calvino (1537, 1538, 1545), la Confesión de Ginebra (Art. 15; 1536/1537) y la Confesión Francesa (Art. 35; 1559), todas confesaban la necesidad moral del bautismo de infantes. En la Confesión Belga (Art. 34; 1561), las iglesias reformadas holandesas confiesan: “Detestamos el error de los anabaptistas”, específicamente la práctica de rebautizar a los creyentes y negar el bautismo a los infantes. La Segunda Confesión Helvética (1561/1566; cap. 20) condenó específicamente la negación del paidobautismo. El Catecismo de Heidelberg (p. 74; 1563) insistió en el bautismo de infantes. Podría decirse que la Confesión de Westminster 28.5 (1647) llama al “descuido” o la condenación del bautismo de infantes “un pecado grave”.

A la luz de esta evidencia, es difícil ver cómo insistir en el bautismo de infantes no es consistente con la teología del pacto y la confesión de las iglesias reformadas, en las que se encuentra no solo una soteriología sino también una eclesiología y doctrina de los sacramentos.

Autor: Scott Clark. El Dr. Clark ha enseñado en Westminster Seminary California desde 1997, y durante el mismo tiempo ha servido como rector académico (1997–2000); también ha enseñado en Wheaton College, Reformed Theological Seminary, Jackson, y Concordia University, Irvine. Ha sido ministro en la Iglesia Reformada de los Estados Unidos y es actualmente ministro en las Iglesias Reformas Unidas de Norteamérica. Ha servido en congregaciones en Missouri y California. Este artículo fue tomado de The Heidelblog.

Traducción: Romel Quintero.

Contacto: romelxq@gmail.com

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