De vivir en la calle al compromiso para encontrar una salida
Se llama Daniel Giménez y su adicción a las drogas y el alcohol lo llevaron a vivir en la calle durante tres años. Hoy es el coordinador del Centro de Integración Monteagudo, un lugar que alberga personas sin hogar.
Es porteño, pero vivió ocho años en Mar del Plata donde trabajaba en una rotisería. Un día decidió volver a la capital y al no encontrar trabajo quedó en situación de calle. La vida de Daniel Giménez transcurría entre changas juntando cartones y el consumo de drogas y alcohol hasta que, como suele contar, su “ángel de la guarda” lo salvó.
Ya instalado en la gran ciudad, una plaza del barrio Monserrat fue el lugar que en 2008 Giménez encontró como espacio en el que pasar sus días frente a la falta de opciones. Allí se encontró con solidaridades y maltratos. Sus pares le enseñaron los códigos de la calle donde aprendió a sobrevivir. Al igual que muchas personas que viven situación de calle, tuvo que enfrentar momentos difíciles como “ver muertes hasta abusos y no poder hacer nada” porque “siempre está el famoso revanchismo”, cuenta sin tapujos Daniel.
Muchas veces, vivir en la calle lleva a las personas a desconectarse de sus conocidos y hasta de sus familiares. Daniel decidió no contarles su situación a sus hermanos para no preocuparlos. Tampoco lo habló con sus cuatro hijos hasta que perdió contacto con ellos. Asegura que no fue por vergüenza sino “para no llevarles problemas”. Después de varios años, el reencuentro llegó por medio de notas periodísticas que dieron a conocer su historia y así sus hijos pudieron saber dónde estaba.

La historia de este hombre de 53 años cambió cuando Horacio Ávila, creador de Proyecto 7, lo conoció y lo invitó a vivir en el Centro de Integración Monteagudo, un lugar para personas sin hogar ubicado en Parque Patricios, en la zona sur de la ciudad, donde tiempo después le ofreció trabajo. Giménez se comprometió con el proyecto y quedó como coordinador del centro. “Para mi Horacio fue un ángel de la guarda y lo sigue siendo, sin conocerme me trajo acá para vivir y al tiempo me puso como encargado”, relata Daniel.
Proyecto 7 fue una iniciativa de Ávila a partir de la propia experiencia de haber vivido en la calle. Se trata de una organización creada hace 15 años por personas que estuvieron en su misma situación. En 2011 crearon el Centro de Integración Monteagudo, para hombres, y en 2015 el Centro de Integración Frida, para mujeres. Ambos se encuentran en la Ciudad de Buenos Aires.
A Daniel Giménez, que abandonó sus adicciones, recuperó la relación con sus hijos y formó una nueva pareja, le duele la indiferencia hacia las personas en situación de calle. Dice que muchos creen que quien no tiene hogar es drogadicto, abusador o delincuente. Por eso, se esfuerza al explicar que hay muchas razones por las que una persona puede terminar viviendo en la calle. También, insiste en pedir a la gente que no sea indiferente y asegura que, si bien una frazada o un plato de comida son de mucha ayuda, también es importante un poco de conversación y comprensión. “Escuchalo, ponele el oído, aunque sea un ratito”, enfatiza Daniel como si le hablara a quienes se preguntan qué pueden aportar.
Si ves a alguien en situación de calle, llamá al 108, la línea de Atención Social Inmediata del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que funciona las 24 horas.
Colaboró en esta nota: Luis Cervantes
Foto de portada: www.proyecto7.org