Senegaleses en Buenos Aires buscan un futuro mejor

Romina Paolucci
Sep 8, 2018 · 5 min read

Es una de las comunidades más grandes provenientes de África. Llegan a Argentina en busca de un futuro mejor para ellos y sus familias.

La ausencia de representación diplomática es uno de los principales problemas con los que se encuentran los migrantes senegaleses al llegar a Argentina. Esto hace que muchas veces la gente piense que dejan su tierra natal escapando de situaciones de violencia o a causa del hambre instalándose, así, el mito de que ingresan a nuestro país en condición de refugiados. La realidad es que vienen en busca de una mejor calidad de vida y lo que quieren es trabajar dignamente.

Arfang Diedhiu en la zona comercial de Once, donde trabaja como vendedor ambulante

Arfang Diedhiu, presidente de la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA), llegó a Buenos Aires en 2007. Como muchos de su comunidad, vive de la venta ambulante. “La gente se va de Senegal para buscar un futuro mejor”, cuenta Arfang.

ARSA es la primera institución senegalesa creada en Argentina. Se fundó en 2007 y su objetivo es difundir la cultura de Senegal y promover, a través de un reconocimiento legal, la integración de los residentes de ese país por parte de las autoridades argentinas y del estado senegalés.

Como en Senegal no hay embajada ni consulado argentino, la mayoría de sus migrantes viene desde Brasil. Por otro lado, Nigeria, país vecino a Senegal, cuenta con una embajada brasileña en donde pueden tramitar la Visa para ingresar a las costas de Sudamérica.

Los ciudadanos senegaleses comenzaron a llegar a Argentina a mediados de los años ’90, pero fue a partir de la década del 2000 que su presencia se hizo más visible en las principales ciudades de nuestro país, particularmente en la provincia y Ciudad de Buenos Aires.

La mayoría son hombres de entre 25 y 40 años que suelen viajar sin sus familias. En algunos casos sus esposas e hijos se instalan acá unos años más tarde, luego de lograr tramitarles los papeles de residencia. Si bien no hay datos exactos que aseguren cuántos senegaleses viven en este país, se estima que ya superan los 10.000.

Vendedor ambulante senegalés

En Argentina, es común ver a los miembros de esta comunidad vendiendo en las calles una variedad de productos: ropa, relojes, anillos y otros accesorios. Las veredas y algunos locales del barrio porteño de Balvanera, particularmente de la zona conocida como Once, es donde la mayoría de ellos se instala para trabajar, ya que es uno de los lugares comerciales más grandes de la ciudad. Le compran la mercadería al por mayor a los distintos comerciantes de la zona y luego la revenden.

Parte del dinero que juntan se lo envían a sus familiares que quedaron en su tierra natal. Arfang remarca que “todos los muchachos que están acá mandan plata a su familia, porque uno viaja para poder ayudar a los que quedaron allá”. Además, alquilan habitaciones entre varios de ellos y comparten gastos para poder ahorrar. “Alquilamos, tratamos de gastar lo menos posible, por eso nos juntamos para vivir en una pieza tres o cuatro” continúa su relato Diedhiu. “Tratamos de comer todos juntos. Es algo natural para nosotros”, finaliza el senegalés.

Muchos de los senegaleses que se instalan en Argentina tienen formación primaria, secundaria y hasta universitaria. Algunos también cuentan con un oficio. Sin embargo, la precariedad laboral es otra dificultad que tienen que aprender a sortear y la gran mayoría subsiste sólo con la venta callejera. Esto tiene que ver, en gran medida, con los inconvenientes para tramitar el documento de identidad. “En todos los oficios tenemos gente. Tenemos plomeros, tenemos carpinteros, tenemos gente que puede trabajar en la construcción”, describe Arfang. Y agrega, decepcionado: “Hay muchos chicos que están trabajando en la calle, que son chicos inteligentes. Tienen oficios, tienen títulos, pero sin el documento es difícil trabajar en algún lugar”.

Arfang habla sobre las dificultades para trabajar en Argentina al no tener DNI

Nongo, otro vendedor ambulante senegalés que hace años vive en Capital Federal, comenta que con respecto a las ofertas laborales la situación en Argentina “está muy difícil”. Agrega que “hay poco trabajo. No hay empresas para trabajar”. Así, la venta ambulante es la principal fuente de ingresos para estas personas.

Nongo opina sobre posibilidades de trabajo que hay en el país

Otro problema que tienen que enfrentar los senegaleses cuando viven en Argentina es la violencia institucional que ejerce la policía de la ciudad contra ellos. Suelen considerarlos como parte de alguna mafia o vincularlos con alguna asociación ilícita. Frente a la discriminación que sufren, Arfang cree que “es una falta de respeto tratar a toda una comunidad de delincuentes. Tienen que pedir disculpas”, insiste con dolor. Muchas veces, el accionar de los procedimientos policiales es irregular: realizan brutales allanamientos en las casas de éstos migrantes sin las órdenes judiciales pertinentes y les sacan la mercadería y sus pertenencias sin dar explicaciones al respecto.

Arfang relata la discriminación que sufren los miembros de la comunidad senegalesa

Nongo cuenta una de las tantas experiencias de este estilo que le tocó vivir a él y a otros miembros de su comunidad al recordar cuando a un compañero le robaron el celular, después de haber entrado a su casa. Asegura que “le robaron todo el dinero también”, refiriéndose a la policía.

A pesar de las adversidades a las que hacen frente los senegaleses cuando intentan llevar una vida normal en Argentina, hay algunas organizaciones no gubernamentales que les brindan asistencia. La Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF) es una de ellas. Gabriela Liguori, Coordinadora de CAREF, dice que la senegalesa es “una migración dinámica, es un grupo de personas que llega y se arraiga en la Argentina a pesar de todas las dificultades, y que hoy por hoy ya son parte de nuestra comunidad”.

Gabriela Liguori, Coordinadora de CAREF

Desde los primeros asentamientos hasta hoy, la inmigración proveniente de Senegal es un fenómeno que en Argentina ha cobrado fuerza considerablemente. Y aunque muchas veces les resulte difícil lidiar con la realidad local, los senegaleses llegan para quedarse.

Informe Senegaleses en Buenos Aires de #CronistaUrbano
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