Helado Brasilero , pianos y un plan que no salió.

En el blog de hoy escribo sobre un plan que salio como esperaba, salio mucho mejor.

Sol agradable, cielo despejado y ganas fuertes de patinar, si! patinar, ese fue uno de los tantos deportes que practiqué en mi vida y bueno el más sencillo si te concentras en el estilo fitnes de ese deporte (osea solo patinar y nada de rampas ni saltos) entonces primero entrené mis rutina diaria de ejercicios y como sabia que iba a patinar hice poco cardio para tener energías para el tramo de patinaje que era entre ida y vuelta invertiría una hora de cardio divertido. Entonces alisto mis zapatillas o tenis en la maleta donde llevaría también mi billetera, en caso se me antoje algo en el camino, entonces bajé y salí con rumbo al parque CERET donde hay una replica del David de Miguel Angel (a esta altura sabia que mi intensión principal era ver esa estatua para sentirme en Italia) sin antes asegurarme que tenia el mapa de google correctamente guardado y evitar perderme.

Helados de sabores brasileros

La salida a la calle no me dio buena espina pues casi me caigo, si no fuera por un arbol y un carro que estaban ahí pude haberme caído de lleno en la pista, pero no, eso no paso, solo tuve un enrojecimiento del rostro por la vergüenza. Una vez superado ese tropiezo puedo decir que lo que siguió no fue muy bueno tampoco pues descubrí que las pistas no son las mejores amigas de los patinadores y menos las veredas de esta ciudad. Esta ciudad es hermosa pero el camino destinado para peatones es enemiga de los patines, no podía patinar por que la calzada esta hecha de adoquines de mediano tamaño que imposibilita el giro de las ruedas del aparato haciendo que me sea muy difícil el desplazamiento (es de saber popular que las ruedas necesitan un lugar plano para maniobrar). Entonces como no me rindo así de fácil ante alguna situación adversa a mis planes decidí patinar por la pista, sin embargo estaba en contra del tráfico y no era muy saludable hacerlo de esa manera, entonces busque una pista en el sentido correcto para hacer realidad mi meta de llegar al parque que ya comenté, es entonces que me doy cuenta que las pistas no son amigas tampoco de los patines, al menos las que me llevaban al parque en cuestión.

Me puse a meditar un poco para ver la ruta que debería tomar para evitar algún accidente sin embargo tomé la decisión de abandonar la tarea e ir caminando ya que era muy peligroso, no se ustedes pero no me gustan los accidentes y menos si me involucran, entonces cambié los patines por mis zapatillas y comencé el camino a pie.

Pianos

En el camino hacia el parque me topé con una tienda de pianos, ustedes no lo saben pero soy pianista amateur e incluso gane un concurso de música con una banda llamada “Ad Libitum” lo cual me permitió viajar por todo el norte del Perú, desde Trujillo hasta Ecuador, me decidí entrar y practicar mi portugués y de paso satisfacer mis necesidades pianísticas aunque sea solo viéndolos. En esa tienda había un piano de media cola nuevo que adornaba la entrada y a su espalda habían otros pianos pero esta vez verticales o de estudio algunos de segunda mano y otros nuevos, entonces me decidí por preguntar el precio de ellos y entablar conversación con el vendedor para ganar su confianza y cuando menos se lo esperase le pediría para probarlos, y así sucedio, a los 5 minutos ya estaba sentado en uno de ellos. La última vez que toqué un piano fue en mi matrimonio donde toqué para mi esposa la canción de Il Divo “Hasta mi final” 4 años ya pasaron desde aquel memorable día.

varios minutos después converse con el vendedor y una profesora de piano del mismo local (Dato importante, Brasil es el único país latino que fabrica pianos, la marca es Fritz Dobbert) me estaban ofreciendo comprar el piano obviamente, entonces mientras la tarde se iba de largo, yo seguía conversando con el vendedor sobre la realidad de la música en brasil, la calidad de los pianos, la diferencia entre los electrónicos y los acústicos sin mencionar que reservé una hora de clase gratuita para el curso de piano presionado por la calidad de la gente que trabaja en ese lugar y salí con la promesa de comprar el piano blanco que me había enamorado, es entonces que procedo la retirada, sin que mi rostro deje esa expresión de emoción por los pianos que toqué en esa tienda, y mientras subía la calle en dirección al parque me encontré con algo que no esperaba, al menos en esa ruta ni ese día.

Helados

Debo mencionar que viví en Buenos Aires, la capital de Argentina por 2 años consecutivos y debo decir que allí se encuentran los mejores helados que probé en mi vida, esos helados lo tiene todo pues son artesanales y económicos, eran parte de mi dieta ya que a la semana me compraba un litro de esa delicia sin importar si hacia calor o frió, todas las noches eran propicias para comer un litro de helado. Con este breve prologo debo afirmar que hasta ahora argentina les gana a los brasileros sin embargo es esta heladería probé frutas que jamás había degustado o al menos escuchado su nombre, por la variedad Brasil supera a Argentina y en cuanto al sabor se asemejan ya que ambas preparaciones son artesanales pero algo que si distan es el precio, mientras en Buenos Aires compraba 1 litro por apenas USD 7.00 aquí la misma cantidad cuesta nada más y nada menos que USD 30 y bueno eso creo que es por la oferta, no hay muchas heladerías aquí sin embargo en Buenos Aires ellas abundan haciendo mas amplia la demanda lo que hace que el precio de ese delicioso producto sea mucho más económico en tierras porteñas. Esa experiencia “heladosa” la voy a recordar siempre ya que los chicos que atendían me hicieron probar todos los sabores e incluso aquello que en alguna circunstancia no probaría jamás. Los sabores más extraños que probé fueron milho, mayormente conocido como choclo o maíz, y mandioca o también conocido como yuca en algunos países, no puedo engañarlos esos sabores estuvieron buenos, el de mandioca parecía a coco y el de milho a, bueno maíz, y aquí viene mi recomendación para todo aquel que lea este post, no digan que no a nuevos sabores, experiencias o pruebas ya que no saben si van a volver a ese lugar en otro momento, hagan amigos donde no los hay y traten bien a todos pues no saben la diferencia que pueden hacer en la vida de los demás.

Plan retirada.

Una vez salido de la tienda de helados me dediqué a recuperar mi camino al parque al cual iría hoy, sin embargo ya eran las 18 horas y el sol ya no repartía sus rayos luminosos y tibios para que la cámara del celular que manejo (no es buena en condiciones de poca iluminación) pueda guardar los mejores bits de tal épico día por lo que decidí dar por concluida la misión y cual soldado herido volví la cabeza para retornar a mis aposentos no sin antes haberme dado cuenta que el plan de ir al parque con todo y los tropiezos en patines salio mucho mejor de lo que esperaba, toqué en pianos de buena calidad, probé sabores que no puedo describir de lo deliciosos que eran y además practiqué mi portugués de forma gratuita, no me puedo quejar.