NO VOTÉ y me seguiré quejando.

Las elecciones deberían ser una fiesta; una fiesta en la cual todos los ciudadanos nos unimos porque tenemos la oportunidad de exigir un mejor futuro. Ayer, ni fiesta, ni unión, ni futuro. Ese es el México que nos espera…

Siempre he votado y lo considero un ejercicio sano y necesario como sociedad. El 7 de junio preferí salir a desayunar, pasear por el parque, estuve cerca de adoptar un perro, fui a comer y volví a ver una película a mi casa. Todas ellas, actividades de prioridad sobre ir a votar.

El voto, es la “supuesta herramienta” que tenemos los ciudadanos para ejercer un cambio. Pero seguir votando, es seguir avalando un sistema que ha demostrado de forma exacerbada su ineficencia. No pienso seguir apoyando y cayendo en la falacia de que hay que votar por el menos malo.

A diferencia de muchos que votaron y seguirán votando, yo soy un ciudadano activo. Siempre estoy informado; denuncio todo lo que perjudica mi entorno y me acerco a las dependencias públicas solicitando acciones (no me ha funcionado ni una vez pero seguiré haciéndolo); trabajo toda la semana y no evado ni un peso; soy ciudadano respetuoso y cuido mi ciudad en todo momento. Estas acciones diarias, me hacen igual o mejor ciudadano que muchos de los que votaron.

No; mi voto no se vende ni se anula. Simplemente no participa. Y sí; me voy a seguir quejando.

Soy un ciudadano integro y difiero de que se piense que no votar es porque dejas que otros elijan por ti, o que por lo tanto, ya no puedo opinar o quejarme. Es importante que entendamos como sociedad que el voto no lo es todo. Lo más importante viene después de votar; es actuar de ética y civilizada en nuestro entorno, es darle seguimiento al actuar de los políticos y exigirles siempre por resultados, es denunciar, es no prestarnos a tranzas ni tolerar cosas que perjudican nuestra ciudad o país (que van desde no comprar al que vende en el metro, denunciar a los ambulantes, patrullas y si es posible, hasta negocios ilícitos con el gobierno).

Como ciudadano me quejo de los políticos huecos, falsos, corruptos, ladrones y sin vergüenza que están hoy en todos los niveles y de todos los partidos. No comulgo con nadie, por lo tanto, no me presto a su juego.

Para mí, estas elecciones alcanzaron un nivel muy bajo, que nos pone como ciudadanos en un punto muy vulnerable ya que parece que nos conformamos con cualquier combinación de promesas huecas.

Es el colmo que en todas las campañas políticas, los slogans usarán palabras que deberían ser parte del ejercer político más básico. Es decir, hablan de respeto, honestidad, igualdad, trabajo, cumplir cometidos, seguridad, servicio, etc. Eso es insulto, ¿cómo puede ser que esas sean las promesas a las que aspiramos? Cuando en realidad, eso es lo más escencial de cualquier gobierno, vamos, si no estuvieran esas cosas en una democracia, viviríamos prácticamente en una anarquía.

Los políticos, considerando que llevamos “casi un siglo de democracia” o al menos 12 año de un cambio, deberían de tener promesas con enfoque social, o planes de trabajo, de salud, de crecimiento, etc. Algo claro, tangible y que se enfoque en un esquema de desarrollo social. Así, yo como ciudadano con un voto, sabría si apostar a la salud o al trabajo. Y no por cosas que deberían ser intrínsecas al cargo.

Es como si yo prometiera en mi trabajo prender la computadora, mandar correos electrónicos, contestar el teléfono, cubrir un horario y hacer todo aquello básicamente necesario para poder ganarme el puesto de mi escritorio. No duraría ni un mes.

Estas elecciones han sido una ofensa a la sociedad, al intelecto y al futuro del país. Por ahora, creo que el voto y los partidos son la única salida a un cambio, pero no estos, no con esos candidatos y mucho menos con un INE tan incompetente.

Hasta que no estén claras las reglas del juego, no seré partícipe de esta gran farsa que permite seguir acabando con este país cada vez más desigual, miserable, jodido y triste.

En mis 34 años de vida, nunca había estado tan resentido y desilusionado de México… Y me seguiré quejando.

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