Discurso de Rafael Ortiz Fábrega en el Congreso Ideológico José Joaquín Trejos F. (Partido Unidad Social Cristiana)

Compañeras y compañeros socialcristianos:

Hoy todos tenemos que sentirnos profundamente orgullosos porque representamos el renacer socialcristiano; un renacer que le urge a nuestra amada Costa Rica porque está clarísimo que el país no puede seguir con lo mismo, ni con los mismos.

Somos el único partido político de este país que de veras se ha renovado para ofrecerle a los costarricenses propuestas nuevas y liderazgos nuevos.

Los socialcristianos tenemos la responsabilidad, en este momento de nuestra historia, de lograr que el crecimiento y el desarrollo económico vuelva a estar al servicio del progreso y del bienestar de las personas.

¿De qué sirve que nos hayamos convertido en un ejemplo mundial de transformación productiva, si desde hace más de 20 años no logramos disminuir la pobreza? ¿De qué sirve ser una nación que atrae a importantes empresas mundiales líderes en tecnología, si somos el país en el que la desigualdad crece más rápido en Latinoamérica, solo superados por República Dominicana?

He aquí nuestro gran desafío: debemos continuar la construcción de un aparato productivo cada vez más basado en ciencia, en investigación y en innovación; inteligentemente integrado a la economía global y, al mismo tiempo, lograr que haya más justicia y prosperidad social. En el siglo XXI crecimiento económico y justicia social ya no son antagónicos, sino todo lo contrario: se necesitan mutuamente.

Para competir en el mundo globalizado de hoy es imperativo que cada niño y niña tenga acceso a la mejor educación que el estado pueda ofrecer; es requisito indispensable contar con un sistema público de salud que permita a todos y a todas estar en condiciones de dar lo mejor de sí; es impostergable tener carreteras, puertos y aeropuertos de calidad mundial; es urgente un sistema de transporte público que nos ayude a eliminar esa calamidad cotidiana que son las presas. Es igualmente necesario contar con un sistema energético basado en fuentes renovables y asegurar una relación sana y sostenible con nuestra naturaleza.

Todo ello es necesario. Y lo sabemos desde hace mucho. Estamos llenos de diagnósticos, de planes y de estudios. Pero prácticamente no hay avances significativos. ¿Por qué? Porque el país sufre desde hace demasiado tiempo de una parálisis casi total en su capacidad para tomar decisiones y ponerlas en práctica. Nuestra Costa Rica se ha polarizado. Y los distintos actores de la vida nacional se atrincheran en la defensa a ultranza de sus intereses particulares.

Para responder a nuestro gran desafío, debemos urgentemente superar nuestro gran obstáculo: la ausencia de acuerdos nacionales que permitan liberar la inmensa energía creativa de nuestro país y retomar la senda de progreso económico con justicia social.

¡Tenemos que sacar todos juntos la carreta del barrial!

Es por ello que el país requiere de un nuevo tipo de liderazgo; un liderazgo que sea capaz de propiciar los grandes acuerdos nacionales que el país vitalmente reclama, y de ponerlos en práctica con un claro sentido de urgencia; todo dentro de un marco de transparencia y de ética intachable.

Con este Congreso todos y todas renovamos y reafirmamos hoy nuestros valores y principios socialcristianos. Yo me comprometo hoy, con ustedes, a no dejar esos principios queden solo en el papel, me comprometo, a no claudicar hasta haberlos puesto en práctica porque deben ser el norte que inspire el próximo gobierno de la Unidad Social Cristiana.

Guiados por ellos, podemos salir con la frente en alto a recorrer todos los caminos de la Patria para ofrecerles a nuestros compatriotas un partido que supo reinventarse a sí mismo y renovar sus liderazgos manteniendo y potenciando la esencia de sus convicciones.

¡Adelante socialcristianas! ¡Adelante socialcristianos!

Respondamos con lo mejor de cada uno de nosotros a la invitación que hoy nos hace la Patria de unir a Costa Rica para iniciar una nueva era de justicia social, de crecimiento económico inclusivo y de respeto a nuestra naturaleza.

Muchas gracias.