Aprendí a bordarme rosas sobre la piel

Aprendí a bordarme rosas sobre la piel
cada vez que un desierto me abrasa

Ante cada jardín estéril
hice mi ritual personal
embriagué mis venas

Aprendí el sabor de la nostalgia
desenterré puñales oxidados
ya parí tempestades
y abrigué pájaros rotos

A veces vomito así, oscuro
alud de tinta china
que se derrama por la comisura de mis labios

Aprendí a bordarme rosas sobre la piel
como enredaderas carnívoras
que no reparan pero defienden
el otro nombre de las espinas