Lo difícil es volver

Nunca sos el mismo.

El que eras un segundo atrás ya no sos vos, es una versión tuya en tiempo pasado, porque ese segundo que paso ya no vuelve. Como yo no seré la misma cuando termine de escribir esto, que todavía no se bien que es pero que no puedo contener mas y dejar fluir. Tal vez es también porque viajar te cambia, pero lo mas difícil es volver.

Ya no volves a lo mismo. Tu rutina ya no es la misma rutina. Tu casa ya no es tu misma casa, tu entorno ya no es tu mismo entorno. Viajar te cambia. Extrañar te cambia. Te da perspectiva. Te muestra los errores. Te marca la diferencia.

No se bien como pero la conclusión es que básicamente extrañar hace mal. Tal vez tendría que ser como esas personas, que pueden soportar el desarraigo. Pero creo que no existe sentimiento mas penoso que acostumbrarse a extrañar, y mirá que lo intente, pero yo definitivamente no soy de las que se acostumbra a nada.

No aguanto la distancia. No aguanto el abrazo virtual. El beso emoticon ni la reunión via facetime. Vengo de esa generación que llama por teléfono. Esa generación que da besos, que se abraza que se junta y charla cara a cara. La distancia como forma de vida, aceptar las “saudades” (como se dice en portugués) me parece una canallada.

Cuando el árbol dejo de taparte el bosque, aparecen esas cosas que supusiste que pasaban pero que ahora ves con una claridad que asusta. La distancia no se mide más en kilómetros. La distancia esta mediatizada. ¿Qué nos pasó? Donde quedo el trato, el contacto, la demostración de afecto, el cariño genuino y fraterno, que nos caracteriza como humanos. Ese que quiebra las distancia, que afloja las rodillas y alimenta el corazón. Donde quedo el coraje para decir lo que sentimos y demostrar lo que nos pasa por la cabeza, lo que el otro nos genera.

Que es ese miedo a demostrar, ese susto a ser vulnerable, de donde salió esa frivolidad que día a día nos carcome y que nos convierte en versiones filtradas y editadas de nosotros mismos. Cuando un X O reemplaza a un abrazo de 20 segundos. Donde quedo nuestra voz y nuestra mirada, donde quedo esa necesidad.

Eso es lo difícil, de ahí es difícil volver. Pero no creo que haya que dejar de intentar. No hay que dejar que la pereza y la vergüenza nos gane. Que lo efímero venza a lo genuino. Que la frivolidad gane la pulseada contra la calidez.

Lo difícil es volver, pero difícil no es imposible. Solo hay que hacer la prueba, hay que animarse, a sentir ese vértigo otra vez. A ser mas humanos otra vez, a dejar de estar mediatizados, a dar besos y abrazos virtuales, a sostener la mirada, a comunicar con el cuerpo.

Viajar te cambia, extrañar duele, pero lo difícil es volver.

“…aprender sin soberbia, hidratarse el alma y el cerebro, que viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”