Medellín Dia I

Antes un par de cosas.
Si nunca visitaste el aeropuerto de Bogotá, y alguien te aconseja, escuchalo. Escuchalo con atención. Hay tres o cuatro consejos claves para no perder el vuelo, las piernas o ambas ante tan maravilloso e inmenso lugar.
Segundo. Todavía tengo la espina en el ojo por no haberle podido sacar la carcasa a la go-pro y traérmela. Así que segundo consejo, no esperes a último minuto para resolver esas cuestiones. Ahora sí. Medellín.

La ciudad se enclava, como hundida en un valle, entre copas y copas de árboles. Con el rojo amarillo y azul como estandarte los “Paisa” decoran los frentes de sus casas. No hay veredas. No hay lineas rectas. Todo es en curvas, en subidas, en bajadas. Como una rumba.
No podes dejar de mirar.
Vamos en el bus los 28 de la delegación con algunos de Sao Jose. Entre el cambio de vista, de izquierda a derecha para no perderse nada de lo que ofrece el paisaje, suena Maramá en el fondo. Las cariocas redoblan la apuesta y suman un poco de bossa. El choque de culturas, no siempre genera buenas fusiones. El Bossa N´Marama (?) no fue más que algo que pasaba mientras emprendíamos el camino.
La ruta del aeropuerto al hotel es un juego de cintura permanente. Curva y contra curva dan lugar al paisaje verde y frondoso que a poco deja ver las luces de la ciudad.
El transito es frenético y tupido, algo que no me hace extrañar tanto Buenos Aires. Todos los sistemas de transporte conviven en la cuadricula. El metro, el tren, el telférico para llegar a los barrios altos. Convivencia urbana.
Formas y alternativas de pensar y repensar una ciudad accesible. Distribuida y equitativa para que los de arriba tengan los mismos beneficios y comodidades que los de abajo.

Ya en el hotel, me asomo a la vereda, la rumba se escucha de fondo, y no podes evitar bailar un poquito. No hay un papel en la calle. Las mujeres voluptuosas y coquetas despliegan sus tacos y sus brillos bajo la tímida lluvia que no recibió.
Ya es medianoche y Medellin no duerme. Sin mucho jet lag pero con la carga emocional que significó llegar hasta acá es el momento de descansar.
Mañana con menos ansiedad y mas organizados comienza otra gran historia. El Furgón esta en Colombia. El camino de la Libertadores comenzó.

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