Cicatrices

Mi traje está lleno de cicatrices, está muy demacrado por tanto usarlo. Está lleno de agujeros y arrugas, me temo, así que tendré que salir al mundo con mi cuerpo original.
Los ojos de mi máscara tienen cicatrices por haber visto las oportunidades irse para nunca volver, con manchas de sangre por haber llorado tan fuerte.
Los labios, por haberlos mordido tanto para reprimir lo que quería decir, y por dar tantas sonrisas falsas.
Los oídos, por siempre haber escuchado lo que quería escuchar y no haber prestado atención a ese eco que descansaba debajo.
Las manos, por haber intentado escalar una montaña de clavos y espejos rotos.
Las piernas, por sumergirlas a un estanque de tiburones pensando que era un oasis.
Las rodillas, por todas las caídas de las que no me levanté.
La espalda, por todos los pequeños pero constantes cortes que en ella hicieron.
Y el corazón porque lo usaron como muñeco vudú.
Lo más gracioso es que, luego de haber intentado arreglar mi traje y no tener éxito, me he dado cuenta de que no había nada debajo de él.
