Mi primer amor.

Todos hablan de su primer amor, del único amor y del amor para siempre. Entonces ¿Por qué no hablar de vos?

Vos que eres rotunda, ingenua y simple. Vos que eres tierna y te llenas de energía. Vos que eres sincera y genuina. Vos que le sonríes a la vida, con pinceles y alegría. Vos que ya no quieres ponerte vestidos Vos que no quieres saber la diferencia entre la cuchara de un postre y una sopa. Vos que no quieres aprender a hablar propio ni a cocinar.

Si a vos te estoy hablando Rosalata… a vos te dedico este espacio.

Naciste un 17 de septiembre del 95 con 6 libras y unos cuantos centímetros. Creciste en una familia “integra” con un padre y una madre, eres la cuarta hija de tres increíbles hermanos. Fuiste a una escuela privada desde los 5 años y eres de las privilegias que tienen una niñera en casa. Y aunque tan pequeña no te cuestiones sobre la vida, prefieres pintarla con tu imaginación.

Aprendes todos los días sin cuestionarte nada y no te culpo Rosalata porque apenas tenías 6 años cuando los esquemas sociales comenzaron a formar parte de ti.

Por ejemplo, sobre que vocablo utilizar, a vestir propiamente, a usar colores como rosados o morados y juntarte con cierto tipo de personas, a sentarte de cierto modo, a bailar propiamente, a sentir más que otros por tu género. Juegas a ser maestra o algún día ser mamá. Te identificas por tu ingenuidad, y no te culpo Rosalta, en este mundo donde te obligan a ser parte del juego sin antes preguntarte cómo lo quieres jugar porque de por si ya eres el jugador más débil por tu parte genital lo rectifica.

¿Y quién soy yo para quitarte tu infancia? ¿De quitarte la alegría?

Y si algo siempre he admirado de ti Rosalata, son tus ganas de aprender. Me alegra saber que desiste quitarte tu vestido de seda y empezaste a ensuciarte las rodillas con lodo, me alegra saber que decidiste jugar con legos y a cuestionarse sobre lo que tu querías. Me alegra saber que aprendiste a decir que no cuando, no quieres. A luchar por tus cosas, saber que logras cada meta que te propones. Me alegra que seas una más de las que les gusta manejar carro mecánico, me gusta saber que eres buena ubicandote y que puedes tener el control monetario de tu propio salario… te encanta ser independiente.

Rosalata, me alegra que te hayas quitado el vestido y hayas preferido ponerte una armudura… para que mentirte Rosalata, eres el amor de mi vida.

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