Pensando en el paso de los años, y las imágenes que proyectamos. Como ser un buen comprador y no un amedrentado consumidor

Reflexionando sobre los servicios y las nuevas formas de comunicación

Pasan los años y nos volvemos más viejos, perdemos precisión en la percepción de los sentidos. Pero también con el paso de los años, hemos incorporado conocimientos, manejamos de otro modo las emociones (al menos si nuestro paso por la vida fue de aprendizaje) Inevitablemente, los años vividos se manifiestan en la imagen que proyectamos, nos delatan las canas, alguna arruga o la forma del cuerpo y para quienes el tiempo los trató con privilegio, al entregar el documento, para cualquier trámite, el calendario transcurrido se hace demoledor.

Hoy, no podemos negar que para quienes no somos nativos digitales, la imagen que proyectamos es la de unos ignorantes tecnológicos, a no ser que aparezcamos en las revistas de la industria como los creadores de innovaciones. Y a pesar que nos guste la informática, y todo chiche tecnológico que se introduzca en el mercado, el cartelito de “ignorantes” fulgura en nuestra frente como letrero de neón.

Y además sucede que, hoy por hoy, la mayoría de los trámites ya sean públicos , como privados requieren el uso de la Internet.

No ha dejado de asombrarme que luego de salir de la consulta al médico que me requería con URGENCIA, realizara determinada práctica de ecografía; llegar al lugar dónde las realizan y … OH! para mi sorpresa, me atiende una jovencita parada en recepción, al decirle que necesito un turno, su contundente respuesta fue : — los turnos se solicitan sólo por Internet — y viendo mucha cantidad de administrativos charlando animadamente entre sí, sin atender a nadie, le pregunto si ya que estoy allí , si no sería posible me atendiesen, y por toda contestación recibí un rotundo : -NO!, ya le he dicho, hoy todo es por Internet. Y lo gracioso fue, sentarme en un rinconcito sacar el celular e intentar realizar ese contacto , viendo que a unos escasos centímetros, una de las administrativas contestaba mi mail, y entre mail va y mail que viene, pidiéndome hasta lo imposible que la orden médica No decía, decidí pedirle el nº de TE , para alivianar a mis ojos “anteojados” el descifrar la lectura de los mensajes. Allí visualicé que estábamos hablando por TE a escasos centímetros, pero bajo ninguna circunstancia intentó una vinculación tête-à-tête / face to face. Obviamente, debía seguir protocolos muy rigurosos de esa empresa de salud, pero cómo no hizo muy bien a mi salud mental tanta esquizofrenia relacional, descarté de cuajo vincularme en lo sucesivo con esa empresa. Y por suerte, en otra de la misma calidad de aparatología médica y reconocidos profesionales, me hicieron sentir un ser humano, además de comprender que era una persona enferma y establecer el vínculo esperado para tal situación: acompañamiento y comprensión. Y ahí es, dónde los años vividos nos dejan apreciar que la calidad no está en una arquitectura modernista y en tanta tecnología inutil….

Otras situaciones similares se me han presentado en reparticiones públicas, dónde también, -por esta cuestión que el país quiere mostrar que se ha modernizado y demostrar la eficacia y la eficiencia, poniendo “todo” al servicio del ciudadano-, he debido hacer la famosa “cola” por más de una hora, a los rayos calcinantes de un sol del mes de enero (que hicieron acordarme de “La bossa nostra” de Les Luthiers) para pedir un turno, pero ya saben Uds. cual fue la respuesta … :- el turno se pide por internet, hoy tenemos turno, si entrás y pedis un turno para hoy, te atendemos — y ¿Qué hubieran preguntado Uds.? Seguro lo mismo que yo , : — ¿Cuál es la URL (dirección de internet)? … Cri, cri .. la respuesta fue: — Esperá que te la busco. Y me entregaron un trocito de una hoja de papel borrador con la URL en letra manuscrita. No llevaba encima el smartphone, entonces, volver al hogar, sin el turno, sin el trámite y caminando bajo el sol quemante con tanto agobio, que acobardó a mi buena voluntad de terminar los malditos tramites.

En fin, y Uds se preguntarán a que viene toda esta diatriba irónica, con un toque de comicidad y alguito de su complicidad…. Pues, algunas cuestiones sobre las que he estado reflexionando.

Que los calendarios ya desechados, dejan marcas en nuestro aspecto y que los más jóvenes obviamente perciben a una gran distancia; de tal modo, que cuando les preguntamos algo que requiere el uso de tecnología, el presupuesto sobre nuestra persona es que somos profundamente ignorantes sobre su uso. Frente a cualquier fallo, somos los responsables de ese fallo, sin siquiera imaginar o sospechar algún desperfecto en la programación, carencia de información o malas explicaciones sobre las aplicaciones. Y nosotros, los usuarios, clientes, ciudadanos o vecinos sentimos, percibimos ese maltrato. Y que hacemos entonces USAMOS, CONSUMIMOS, COMPRAMOS y somos fieles a las empresas, marcas, negocios, instituciones y reparticiones que nos tratan con el debido respeto porque tenemos arrugas, peinamos canas, o porque nuestro documento dice que nacimos en el siglo pasado

Por fortuna, hay empresas, marcas, negocios, instituciones, reparticiones que a todas estas cuestiones las tienen muy en cuenta: Mis felicitaciones a ellas!

Recomendación, cada uno de los espacios que DEBEMOS visitar/transitar tanto on-line, como en el trato personal, tienen mails/teléfonos/libro de quejas, para que enviemos nuestra evaluación de cómo ha sido la atención: usémoslos. Personalmente los uso para recomendar a quien me atendió con buen trato y amabilidad, como una forma de agradecer al empleado/a, para que la empresa, negocio, institución valore el desempeño. En el trabajo, como en todas las esferas de la vida, no hacemos las cosas que hacemos, por miedo al castigo, sino por el reconocimiento de las cosas bien hechas. No usemos sólo la queja, en la vida los halagos: son necesarios.!!!

Amigos ya me leerán nuevamente, cuando en el peine ecunetre nuevas canas, que cómo lo habrán notado, NO son silenciosas!